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Día Contra la Violencia hacia las Mujeres
Manifiesto de Ciudad
de Mujeres
25 de noviembre de
2003


Es continuo el goteo de casos de malos tratos con
resultado de lesiones y secuelas o muerte.
Una vez más, este año, el número de víctimas no ha dejado de aumentar como nos
han ido informando los medios de comunicación más o menos puntualmente. Y es
“perverso” que estos mismos medios cuando tratan estos sucesos, empleen términos
como el de que “se trataba de un hombre normal” como si este fenómeno estuviera
solamente acotado a hombres “singulares” y excepcionalmente al resto.
Teniendo en cuenta que los mass media tienen un incontestable rol como creadores
de opinión y vehiculizadores de estereotipos y códigos en el imaginario
colectivo, lo de “hombre normal” remite a la idea de que la violencia de género
se da en “otro” tipo de hombres y que tiene un perfil muy específico y
restringido, delimitado a personalidades provenientes de medios desfavorecidos,
desestructurados, de baja formación o con algún tipo de adicción.
En definitiva, se nos presenta como actos sin ningún tipo de carga ideológica
refrendada socialmente de manera explícita o tácita. Lo cual es absolutamente
poco riguroso.
Evidentemente resulta más “útil” focalizar el problema en sus efectos que
cuestionar el sistema que lo engendra y lo alimenta.
Es preciso subrayar una vez más que la violencia de género alcanza a todos los
status y que, particularidades aparte, se nutre de la idea común de que la mujer
es hija de, hermana de, esposa de y que cuando un día, esa “mujer de” decide
suprimir esa preposición y pertenecerse a ella misma puede llegar a pagar un
precio muy caro.
En esta fecha tampoco podemos olvidar a las mujeres de Ciudad Juárez asesinadas
sistemáticamente mientras las autoridades se dan la vuelta, ni a las nigerianas
que son condenadas a morir lapidadas por adúlteras, asociando violación a
adulterio como hemos visto recientemente en el caso de Amina Lawal, ni a las
niñas tailandesas vendidas para ser prostituídas, ni a las yemeníes, egipcias,
jordanas, víctimas de crímenes de honor, ni a las indias rociadas con ácido si
rechazan un marido, ni a las que viven encarceladas en sus burkas, ni a tantas
otras que no tienen el derecho de denunciar, tan siquiera, las tropelías de las
que son objeto por el simple hecho de ser mujeres.
Ciudad de Mujeres, 25 de noviembre de 2003
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