|
|
|
|
El arte siempre ha utilizado diversos pretextos y justificaciones para invisibilizar el amor entre mujeres. Así pues, tendríamos la interpretación mitológica con el tema de Diana y sus ninfas, la alegórica con la Paz y la Justicia abrazándose, la oriental con el harem y sus ociosas odaliscas y el de la amistad, en la primera mitad del siglo XX ¿Por qué no catalogarlo como amor-deseo en vez de todas esas otras lecturas?. No es ni gratuito ni inocente. Evidentemente son lecturas interesadas. La artista ha tenido que llevar a cabo una enorme tarea para introducir esa lectura en lo simbólico y en el imaginario colectivo y así traspasar lo que era considerado tan sólo como una experiencia intersubjetiva; aquello que le estaba vedado en lo cotidiano, en la vida real. Por un lado ha tenido que mostrar y reivindicar su propio deseo, sus propias pulsiones y de esa manera asumir una categoría de sujeto que siempre le fue negada. Pero ha ido más allá. Como sujeto ha utilizado ese poder para objetualizar su deseo sin complejos y visibilizarlo, en el caso que nos ocupa, en otra mujer. Su objetivo ha sido el de lograr su emancipación en todos los registros y también el de reapropiarse de su propia mirada y fijarla sobre sí misma y sobre las demás. Y no sólo de su propia mirada sino también de su propio discurso, en un deseo de no ser interpretada ni reinterpretada. Así, en el tema pictórico ha tenido que romper con esa visión de la pareja de mujeres tratada sólo como una opción sexual y complementarla con la de un estilo de vida con otros códigos que tratan de deconstruir la supremacía y la incuestionabilidad de la mirada masculina. En definitiva, una trayectoria para representar otra manera de ser y de estar en el mundo igual de válida, igual de legítima. Evidentemente esta andadura la ha conducido a tener que afrontar el reto que supone la desvalorización del universo fálico y a enfrentarse a lo “establecido” pagando en no pocas ocasiones grandes costes personales . No olvidemos que las lesbianas inquietaron e inquietan porque cuestionan pilares de la sociedad patriarcal como son la familia, el matrimonio y la transmisión patrimonial. No se ha castigado tanto su práctica sexual como la posible dejación de sus obligaciones heterosexuales. En el terreno del arte, como en otros terrenos, el patriarcado camaleonicamente busca la manera de seguir manteniendo sus códigos y concretamente en el arte moderno no rompe con todo como pretende hacer creer. Como dice Marie-Jo Bonnet “rompe con una determinada manera de concebir la belleza del mundo y de la mujer pero dejando intacta la supremacía del orden simbólico fálico”
|
|
|
Copyright © 2003 Ciudad de Mujeres Para información sobre Ciudad de Mujeres : info@ciudaddemujeres.com Última modificación: 05 de junio de 2008 Para comentarnos algo sobre la web: webmistress@ciudaddemujeres.com Apartado de Correos 977 - 02080 Albacete
|