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A propósito de Mary Wollstonecraft

Lunes 7 de enero de 2008, por Milagros Fernández Poza

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Artículo publicado con el consentimiento de su autora.


Si a finales del siglo XIX el movimiento feminista se abría en un amplio abanico de posibilidades y hasta posturas encontradas, es en el cambio de siglo, en pleno estallido de la crisis del propio sistema liberal, cuando podemos vislumbrar a través de determinadas reivindicaciones un tipo de feminismo que al tiempo que profundizaba en algunos aspectos de la identidad de dicha sociedad seguía teniendo en Mary Wollstonecraft, conscientes de ello o no, uno de sus mas adecuados referentes. Es por ello que a propósito de la publicación por primera vez en España del libro más emblemático de la escritora, Vindicación de los derechos de la mujer, no resulte inadecuado plantearse qué interés puede seguir teniendo todavía hoy su lectura, más allá de constituir un punto de referencia inexcusable en los estudios sobre feminismo.

Para intentar dar una respuesta a tal interrogante, tras una presentación de lo que son los referentes básicos del pensamiento de Mary Wollstonecraft, pasaremos a hacer algunas consideraciones en torno a las investigaciones sobre género.

Mary Wollstonecraft, con la publicación en 1792 de Vindicaciones, que cabría catalogar también como libro de conducta, se enfrentó casi en solitario a quienes desde privilegiadas posiciones propiciaban conductas que, a su entender, conducían a un callejón sin salida al frustrar auténticas expectativas de futuro para una sociedad en un proceso de formación articulado en torno a unas emergentes clases medias. Desde su perspectiva, una nación no podía progresar si a la mitad de la población, a vertebrar específicamente por el colectivo de las mujeres de las clases medias, se le confinaba por la fuerza a los asuntos domésticos, privándoles no sólo de sus derechos legítimos, políticos y civiles, sino también de cumplir unos específicos y fundamentales cometidos. Con ello Mary Wollstonecraft hace más de dos siglos unía en binomio indisoluble el destino de las naciones occidentales y la vindicación feminista.

El mérito que hay que atribuir a Wollstonecraft fue, pues, el denunciar, frente a la orientación dominante de la época, y muy en particular en este tipo de literatura mencionada, que las trampas que se le tendían a la mujer, tanto por determinados elementos de una sociedad emergente como desde una cultura aristocrática en regresión, eran también trampas que se le tendían al futuro de toda la sociedad. Un temor que resumía en una frase: la mahometanización de la sociedad mediante el triunfo del hembrismo; esto es., la proclamada incapacidad de la mujer para considerarse algo más que «oscuro objeto de deseo» y que en razón de la sublimación de la sentimentalidad romántica, sancionaba como definitiva la complementariedad en la subordinación de la mujer al hombre, fijando al tiempo una visión dicotómica de la sociedad a partir de la determinación género...

(Continúa la lectura en el pdf adjunto)


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