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Feminismo y Diversidad funcional

Martes 17 de febrero de 2009, por Isabel Lodeiro Vales

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Artículo publicado con el consentimiento de su autora.


Introducción

Con el presente artículo pretendo abrir un debate entre los temas feminismo y diversidad funcional, un debate más que necesario porque los estudios que hay al respecto son escasos o prácticamente inexistentes, siendo así un tema muy desconocido y sobre el que pesan muchos prejuicios porque siguiendo Teresa Susinos (2006) nos encontramos con que se considera a las mujeres con diversidad funcional como necesitadas, dependientes, pasivas e incompletas. Unos prejuicios que no debiéramos tener hacia este colectivo y que no son ciertos como veremos.

Sin embargo, antes de proseguir, conviene aclarar que voy a utilizar el término de diversidad funcional, propuesto en España por el Foro de Vida Independiente- que es una comunidad virtual de la que forman parte más de 800 personas y en el que debatimos temas, proponemos acciones y reivindicaciones para que no se sigan vulnerando sistemáticamente nuestros derechos.

Como decía el término diversidad funcional nos habla de la heterogeneidad de las personas y sus diferentes modos de llevar a cabo las acciones cotidianas, bien sea porque se desplazan de otro modo, se comunican de otro modo, etc.

No obstante, lo que caracteriza a este término es que sustituye a otros como minusválido (menos válido) o discapacitado (sin capacidades), porque las mujeres, las lesbianas, las migrantes, entre otros colectivos, bien sabemos que las palabras tienen una gran carga referencial de contenidos positivos o no, y mucho más si se pone en modo de adjetivo como es el caso de discapacitados como minusválidos, inciden en ese carga tremendamente negativa, que rechazamos totalmente en el Foro de Vida Independiente y por ello proponemos para el caso que nos ocupa el de mujeres con diversidad funcional. Para que quede más claro, no tenemos más que pensar con qué relacionamos términos como los de “tortillera”, “invertida”, “negra”, etc. Así al igual que tratamos de no utilizar estos últimos deberíamos no utilizar de los que estoy hablando, vuelvo a repetirlos, minusválido o discapacitado, es muy importante que tengamos claros estos conceptos [1]

Datos

El colectivo de mujeres con diversidad funcional representa, cuando menos, a un 9% [2] de las mujeres, es decir, unos dos millones de ellas el 40% tienen menos de 65 años, es decir una cifra que ronda sobre seiscientas mil mujeres. Es muy importante tener presente este dato porque creo que muchas veces se asocia la diversidad funcional con la tercera y cuarta edad, y, como vemos esto no es así del todo. Para ello puedo citar unos datos que deben hacernos reflexionar como son que un 1% de las mujeres presenta esquizofrenia, así como entre 1-2% presenta trastorno bipolar. Cito especialmente estas cifras porque estos dos procesos tienen lugar al comienzo de la edad adulta, es decir sobre los veinte años, justo cuando estas mujeres tienen por delante todo un proyecto vital. Sin embargo, a pesar de que ese número de mujeres en edad de trabajar puede ser de alrededor de seiscientas mil mujeres nos encontramos con que sólo un 20% lo hace y además, tan sólo el 3,6% presenta estudios universitarios. No voy a incidir más en este tema porque lo he tratado en otro que se titula “Políticas sociais e diversidade funcional” [3]

Lo que sí que quiero señalar es una serie de cuestiones que nos hagan reflexionar y que explicaba hace poco tiempo en una mesa redonda, pues para empezar a trabajar estos temas con seriedad conviene tener ciertas cosas claras.

Feminismo y diversidad funcional

Hay que tener claro que el feminismo tiene que tomar partido por estas mujeres, por el mero hecho de serlas y porque presenta múltiples exclusiones- a las ya citadas a nivel educativo se encuentran también las laborales, económicas, sociales, culturales, etc. que dificultan, dejémoslo claro ya, su empoderamiento y que tengan una vida autónoma, independiente y plena. Pero es que además a todas las mujeres nos afecta este tema pues las mujeres seguimos siendo las principales cuidadoras de, ya no sólo nuestras hijas e hijos, sino también de nuestras madres y padres, de las personas enfermas, personas con diversidad funcional etc. Es por todo ello que las asociaciones feministas debieran tomar partido porque se aplique cuanto antes la Ley de Autonomía Personal a las personas en situación de dependencia, porque su no aplicación nos está afectando a muchas de nosotras. Es el consabido tema de la conciliación de la vida laboral y familiar. Además en el caso de parejas de dos mujeres su relación podría verse bastante afectada si por las dos partes se dan casos en que tengan que hacer de cuidadoras de sus familiares.

Pero, no lo olvidemos, tenemos que realizar un feminismo que incluya a todas las mujeres al igual que lo hacemos con las lesbianas, transgénero, mujeres migrantes, de otras etnias, mujeres que ejercen la prostitución. Ellas también tienen el derecho a tener una voz en el feminismo. A este respecto tenemos que tomar conciencia de que las Políticas Públicas y Sociales, tienen que tomar partido por este colectivo. Pongo dos ejemplos, el primero, se refiere a la actual crisis económica (quizás es algo más que eso), choca que como medidas para crear puestos de trabajo se nos hable continuamente de crear mayores obras públicas y, por el contrario, en ningún momento se nos habla de aplicar la Ley de Autonomía Personal. Este es un punto en el que no debiéramos de estar de acuerdo, pues se confrontan dos puntos, ¿realmente qué es más necesario, mayores obras públicas o crear el cuarto pilar del estado del bienestar? Lo que choca es que en España se creen políticas de fomento del empleo en un único campo, confrontando así las diferentes necesidades, eso es algo que no se puede permitir.

El segundo ejemplo, es el que nos afecta a todas más directamente, esto es la consecución del pleno empleo femenino. Como mujer con diversidad funcional creo que a veces quizás no somos muy conscientes de lo que implica, es decir, para que esto acontezca tenemos que incluir a este colectivo, es decir a esas seiscientas mil mujeres, si no lo tenemos en cuenta, realmente no podemos hablar de que se vaya a conseguir un “auténtico” pleno empleo. Porque esto lo podemos ver bien claro tomando como ejemplo si cuando nos dicen que el paro femenino desciende- en el supuesto de que fuese así- realmente está descendiendo en el colectivo de mujeres con diversidad funcional. Ahora bien, tampoco nos podemos olvidar de que todas vamos a llegar a esa etapa de la vida en la que vamos a precisar cuidados con lo cual tampoco debiéramos dejar para mañana el preguntarnos cómo quiero vivir la última etapa de mi vida, dónde, con quién.

Acabo este breve artículo, para no fatigar a quien lea estas líneas, con una propuesta bien sencilla, ahora que vamos a celebrar el día de la Mujer Trabajadora, podríamos hacer algo tan sencillo como un cartel con un lema del tipo “Contamos todas”, y en el que se representase a las mujeres que integran a este colectivo, además de las migrantes, de las de otras etnias.

Estoy en definitiva hablando de un feminismo en el que nos veamos representadas todas, un feminismo que titulaba en otro artículo como “Feminismo entre todas y para todas”. En esa tarea estamos algunas de las mujeres que conformamos el Foro de Vida Independiente, en el que apostamos por nuestra independencia, autonomía, calidad de vida y la libertad entendida como la posibilidad de poder realizar nuestro proyecto vital en las mismas condiciones que lo hacen el resto de las mujeres. Sin embargo como digo el feminismo tiene que tomar conciencia de esta diversidad y hacerse eco de esas mujeres que hacen una vida plena, como las mujeres que han escrito para los dos monográficos sobre “Muller e diversidade funcional” [4]. Ésa es una verdad que yo siempre trato de hacerle llegar a las política y a los políticos ya que qué mejor política social de inclusión que la realizada a partir de experiencias vitales, plenas, que forman parte de la sociedad, que viven en ella, de la que aprenden y aportan esos ejemplos tienen que servirnos de base para conseguir que más mujeres se sigan empoderando.

Notas

[1] Cifras tomadas del libro “La discapacidad en cifras” 2002

[2] Para más información se puede consultar: www.movimientovidaindependie...

[3] Disponible en www.andainamulleres.org

[4] Ibídem


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