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Justicia y Lesbianismo

Jueves 31 de agosto de 2006, por Yan María Yaoyólotl Castro

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Artículo cedido expresamente por la autora para Ciudad de Mujeres.


Antes de iniciar mi exposición sobre el tema: Justicia y lesbianismo, deseo aclarar tres puntos por el hecho de haber sido invitada como fundadora del movimiento de lesbianas en México.

Primero.- Fui fundadora del Movimiento de Lesbianas en México, más no del movimiento homosexual, ni del lésbico-homosexual. A iniciativa mía, con una compañera (cuyo nombre no estoy autorizada para mencionar), fundamos el Movimiento Lésbico en 1977, un año antes de que se fundara el movimiento homosexual. Desde entonces ha permanecido totalmente independiente de éste: Dos pruebas son las marchas lésbicas con un carácter totalmente diferente al gay parade, y los Encuentros Latinoamericanos de Lesbianas.

Cabe destacar, que el movimiento lésbico surgió dentro del movimiento feminista y nunca como parte del movimiento homosexual. Mi relación con este último, es exclusivamente con la izquierda homosexual, nunca con la derecha gay y de igual manera con la izquierda de los movimientos GLTB, bi y trans.

Segundo.- Por lo mismo, mi praxis, o sea, mi labor de análisis político, aunado a mi compromiso político-militante, siempre se ha centrado en el lesbianismo y no en la homosexualidad. Cabe aclarar que el lesbianismo y específicamente el lesbianismo feminista, es completamente diferente de la cosmovisión gay, Gltb, bi y trans; ajeno totalmente al queer y completamente antagónico al Mercado de la Diversidad Sexual. Por lo tanto, voy a centrarme exclusivamente en el tema del lesbianismo excepto en aquellos casos en que existan puntos en común con aquellos movimientos.

Tercero.- Es fundamental enfatizar que existe una diferencia antagónica entre Diversidad sexual y Disidencia sexo-genérica, el primero, es un movimiento neoliberal mercantil que responde a los lineamientos del libre mercado impulsado por la globalización imperialista. El segundo, es un movimiento social político y crítico que integra a lesbianas, homosexuales, bisexuales, transgénero y transexuales críticos y de izquierda, al que pertenezco.

Para terminar estas aclaraciones, cito la definición de lesbianismo propuesta por una afronorteamericana lesbiana de izquierda anti-imperialista, Cheryl Clarke: “Ser lesbiana en una cultura tan supremacista-machista, capitalista, misógina, racista, homofóbica e imperialista como la de Estados Unidos, es un acto de resistencia...”, (Cheryl Clarke, 1988); concepción que se contrapone radicalmente a la ideología del Mercado de la Diversidad Sexual, MDS que impulsan las mujeres gays quienes actualmente se encuentran en el aparato de poder económico, político, académico y cultural en México.

JUSTICIA Y LESBIANISMO

Iniciaré con una crítica a las propuestas de los y las ideólogos gay y Gltb de derecha así como del Mercado de la Diversidad Sexual, MDS en México en torno al tema de la justicia y su aplicación a las comunidades lésbicas y después, expondré la visión desde las lesbianas feministas de izquierda.

Cuando fundamos el movimiento de lesbianas feministas en 1977 lo hicimos con dos propósitos, Primero, lograr justicia para el sector social lésbico y para todos los demás sectores sociales oprimidos, porque sabíamos que era absolutamente imposible la aplicación de ésta a un solo sector mientras los demás permanecieran bajo algún tipo de opresión. Pero sobre todo, teníamos muy claro que la justicia debía pasar primero por la liberación de todos y cada uno de los sectores sociales oprimidos de la estructura económica y política impuesta, es decir, el capitalismo.

Por lo mismo, dos de los primeros slogans que levanto el movimiento lésbico eran: “Nadie será libre hasta que todas y todos seamos libres” y además: “Por un socialismo sin sexismo”. De igual manera también levanto estos slogans el movimiento homosexual en 1978.

¿Qué significan hoy estos postulados ideológicos sostenidos al inicio del movimiento lésbico?, ¿qué significan ante los “grandes avances” del movimiento Gltb y del Mercado de la Diversidad Sexual?, ¿qué significan ante el tema que ahora nos ocupa en esta conferencia? Pareciera que después de 30 años de lucha han habido progresos extraordinarios; que la situación de las lesbianas ahora es completamente distinta de aquella “prehistoria” del movimiento; que hoy sólo falta afinar irregularidades u omisiones respecto a los derechos civiles, laborales y políticos de las ciudadanas lesbianas; que sólo resta incluir o extender hacia el sector lésbico algunos procedimientos de justicia que gozan los heterosexuales ó que sólo falta combatir algunas manifestaciones de lesbofobia en ciertos sectores o espacios aún sexistas. Pues esto es una ilusión, tal avance es absolutamente relativo.

Dicho “progreso” no existe para la inmensa mayoría de las lesbianas del país quienes nos encontramos parcial o totalmente oprimidas padeciendo no sólo la discriminación sino la represión sexual, sumidas bajo la neo-opresión (nuevas formas de opresión, simulación sofisticada y encubierta) generada por la globalización neoliberal. Masas de lesbianas que ni siquiera sabemos que tenemos derechos ni sexuales ni civiles ni laborales ni políticos porque, sorprendentemente, la mayoría de las lesbianas se encuentran casadas, como madres solteras o como madres abandonadas en medio de un gran aislamiento. Al respecto es necesario tener muy en cuenta que la situación privilegiada de la Ciudad de México y otras metrópolis no es la realidad del resto del país y que la situación de privilegio de las lesbianas de la clase media y alta no es la de la inmensa mayoría del país.

Y además de ello, sobre todo, dicho progreso no nos llega porque como trabajadoras (clase trabajadora) nos encontramos desesperadas tratando de no perder nuestro empleo o desempleadas tratando de conseguir un trabajo y por tanto, no contamos con recursos ni tiempo -por el aumento de la jornada laboral de 8 horas a 12 y 16 horas diarias- para asistir a las disco o centros recreativos gays o Gltb, comprarnos ropa de marca o divertirnos en los travels, cruceros, restaurantes u hoteles gays, así como tampoco para gozar ni acceder al estilo de vida que presentan tanto las publicaciones como los programas gays en televisión o el cine. La mayoría formamos parte de los más de 60 millones de pobres a los que ha reducida la población mexicana durante los últimas tres décadas de economía neoliberal.

Pero además, todo ello no sólo por el hecho de ser trabajadoras sino fundamentalmente por el hecho de ser mujeres, lo cual constituye una gran diferencia con los homosexuales quienes gozan de los privilegios masculinos.

“...Entre otras cosas, e incluso dejando al margen el poder directo ejercido por la riqueza capitalista tanto en la esfera política como económica, el capitalismo sujeta toda la vida social a las exigencias abstractas del mercado, transformando en mercancía la vida en todos sus aspectos, determinando la distribución del trabajo, el tiempo libre, los recursos, los modelos de producción, de consumo y la disposición del tiempo. Esto vuelve ridículo todas nuestras aspiraciones de autonomía, libertad, libertad de opción y autogobierno democrático”. (Meiksins Wood, 1995, p.305).

Cuando en los años 70 (del siglo pasado) afirmábamos: “no buscamos la liberación de las lesbianas dentro del capitalismo” e incluso más allá: “nos negamos a aceptar la liberación lesbiana dentro del capitalismo” era porque entendíamos perfectamente bien que en el marco de un sistema económico y político opresivo no era posible la liberación de ningún ser humano.

Por esa razón fundamos el movimiento de lesbianas, porque teníamos muy claro que por una parte, todos los sectores sociales estamos vinculados como engranajes de una maquinaria que funciona en la medida en que cada uno engarza su propia opresión específica con las opresiones de los demás y, por otra parte, que un sistema de dominación jamás puede otorgar la liberación a ningún sector social oprimido del cual obtiene beneficio de su explotación, y si la otorga, es para colocarlo en otra forma de opresión.

Sin embargo durante estas últimas décadas de modelo económico neoliberal, el Mercado de la Diversidad Sexual, MDS -que constituye una parte fundamental de dicho modelo- ha creado una tecno-ideología extremadamente sofisticada en torno a la sexualidad (queer, poli, s/m, pluri, metro, hard, adrenalina-sex, filias, SMS, etc.) como extensión fundamental del libre mercado. Ideología promovida por muchos de los ex-activistas del mismo movimiento Gltb quienes utilizan a la comunidad sexo-genérica únicamente cuando se trata de desarrollar y proteger sus negocios, lideres de opinión que promueven la ilusión de que ya se goza de libertad sexual porque ya se cuenta con discos, marcas de ropa, hoteles, sexshops, publicaciones, restaurantes, programas de TV y cine y porque ya llegó al Congreso de la Unión y a puestos públicos en el gobierno entre otros logros, como sostiene el empresario y sexólogo Luís Perelman.

Así mismo, los promotores del MDS han hecho creer que ya se está ejerciendo justicia a favor de la población lesbiana al contar con diversos derechos civiles que antes no se tenían, como lo afirma la Clase política gay mexicana para justificar los altísimos honorarios que ganan por “atender las necesidades” de la población gay mexicana. Nada más engañoso que esto. Y bajo este engaño se mueven los llamados movimientos Gltb y gay actualmente.

Las gays o mujeres homosexuales que se encuentran dentro del aparto de poder ya sea como empresarias-comerciales y/o empresarias-sociales (ongs o políticas profesionales), sostienen esta mentira porque de ella obtienen altos beneficios económicos al crear la ilusión de libertad sexual o justicia sexual con el propósito de vender sus productos sexuales -sean éstos mercantiles, intelectuales y/o políticos- bajo la dinámica y la lógica del libre mercado: desde mercancías físicas (objetos sexuales, videos, ropa, dildos, pulseras, etc.); servicios comerciales (publicaciones, sexshops, bares, baños, hoteles, etc.) hasta servicios sociales (centros de atención psicológica o jurídica, espacios de entretenimiento sano, cursos de capacitación, etc.) ó productos intelectuales, psíquicos y simbólicos (análisis teóricos, cultura, arte, literatura, leyes, religiosidad, etc.).

Dentro de este marco de control por parte del MSD sobre la sexualidad de las y los mexicanos en la lógica del libre mercado, la aplicación de la noción de justicia al sector social lésbico es algo totalmente incoherente porque no corresponde a la realidad de la inmensa mayoría de las lesbianas que somos mujeres trabajadoras y que no tenemos acceso a dicha justicia ni en general a ningún tipo de justicia, ni sexual ni laboral ni civil ni política, como las millones de indígenas, campesinas, obreras, migrantes, amas de casa, subempleadas, desempleadas, adultas mayores, entre otras, que componen nuestro país. ¿Qué es la justicia dentro de un sistema social total y absolutamente injusto?, ¿qué significa lograr “incorporar” al sector social lésbico en dicha justicia para lograr los mismos derechos de los que “gozan” los heterosexuales dentro de este sistema opresivo?, ¿equidad de qué, para quién, desde quién?.

El planteamiento de lograr justicia para las lesbianas “dentro” de este sistema social es un postulado totalmente capitalista, iniciativa que propone finalmente la libertad en la esclavitud, para beneficio de unos cuantos. Ello, debido a que el neoliberalismo profundiza de una manera brutal el abismo que existe entre las clases sociales, porque aunque la clase política gay no lo quiera ver nuestra sociedad se encuentra dividida en dos clases fundamentales: una minúscula minoría que edifica su poder sobre la mega explotación de las grandes mayorías y dichas mayorías que viven sometidas a los brutales sistemas de explotación de dichos explotadores.

Por lo mismo, es imposible que pueda existir “justicia” en el marco de dicha desigualdad, bajo la relación social: opresores/oprimidos. De hecho, toda justicia sustentada en este sistema de clases no es más que un aparato conceptual-operativo para perpetuar y garantizar dicha relación de opresión, ¿es en este aparato que queremos incluirnos las lesbianas?. El movimiento lésbico-feministas de izquierda dice ¡no!, pero las empresarias-gays, Gltb y queer y las mujeres homosexuales de derecha, dicen ¡si!

Dicen sí, como son los casos de la empresaria-senadora-y-exdiputada Gltb Patria Jiménez y su discípula la empresaria gay Martha Cuevas así como la empresaria-social ex diputada lesbi-gay Enoé Uranga y demás legisladoras gays del PRD-PRT y del Partido Alternativa, aunadas con los sectores de empresarias gays, tanto empresarias-mercantiles como empresarias-sociales (ongs), que se encuentran actualmente formando parte del aparato de poder (algunas de las cuales se autonombran “lesbianas” para la obtención de financiamientos internacionales o del gobierno mexicano, como la citada gay: Martha Cuevas). Mujeres gays que asimismo se encuentran en conjunción con la derecha de hombres gays, bi y trans, además de la derecha ex-feminista ubicada en el generismo.

Pero lo más sorprendente es que las que se dicen de izquierda, mantienen una íntima relación con la izquierda oportunista, IO, cuya función histórica es coadyuvar a que el sistema neoliberal mexicano pueda presentar una “cara social”, con un carácter plural, diverso e inclusivo (no excluyente) o sea: el rostro humano del neoliberalismo.

Dichas empresarias-sociales gays se han dedicado a impulsar iniciativas de ley como: el derecho al matrimonio gay, las Sociedades de convivencia o contra la discriminación sexual, con el propósito de incorporar (ciudadanizar) a la población gay (incluidas lesbianas) dentro de este sistema capitalista imperialista.

“Se puede al respecto hablar de conquistas, pero también se puede analizar como un progresivo proceso de integración social en el marco de una despolitización general en un mundo cada vez mas individualista, capitalista y racista. La extensión de la ‘ciudadanía’ a las lesbianas, a los gays, a las mujeres, a la gente negra o indígena puede ser vista como un objetivo de lucha para la profundización de la democracia, tanto como una manera por parte del sistema de integrar y volver leales nuevas capas de la sociedad a un proyecto neoliberal en profunda crisis de legitimidad”, (Falquet, p. 46).

Propuesta del lesbianismo feminista re-evolucionario.

Ante este panorama, presento una propuesta desde la perspectiva lésbico-feminista re-evolucionaria en relación a la extensión de justicia al sector de lesbianas mexicanas.

El planteamiento de la igualdad jurídica será únicamente posible gracias a un cambio del sistema social, un cambio de raíz en las estructuras que lo componen, es decir, la construcción de un nuevo sistema económico, político, social, cultural, sexual y espiritual que permita la edificación de una nueva organización y estructura interhumana que implique una nueva concepción de lo que debe ser la impartición de justicia y la aplicación del derecho.

Esta propuesta -aquí en un lugar tan institucional- pareciera un planteamiento “fuera de realidad”. Sin embargo, dicha iniciativa se está tratando de construir hoy mismo en Bolivia y en Venezuela, sin olvidar que fue la propuesta que inspiró a las iniciativas de los proyectos socialistas a nivel mundial en la primera mitad del siglo XX y que hoy mismo está impulsando el movimiento zapatista en nuestro propio país a través de la iniciativa de la Nueva Constituyente. Constituyente, que consiste precisamente en reorganizar a nuestra nación de otra manera, de una forma que represente los intereses no de los grupos que se encuentran dominando y explotando a la nación sin control ni medida de manera depredadora y genocida, sino que represente el interés de las mayorías, y de las minorías, de mexicanas y mexicanos, por supuesto, incluidas las lesbianas.

Obviamente, dicha iniciativa plantea un cambio sustancial que choca con los intereses económicos de la oligarquía que domina a nuestro país (de la cual forman parte las empresas para gays y actualmente los empresarios gays), además de chocar con los intereses de las multinacionales (de la cual forma parte el MDS), particularmente del imperialismo norteamericano. A todos ellos también nos enfrentamos las lesbianas de izquierda.

Tanto la justicia como el derecho, sólo y únicamente pueden ser posibles en un sistema de igualdad económica, política y social, por tanto, hablar únicamente de “igualdad social” (como lo hacen los ideólogos gays) sin hablar de igualdad económica y política constituye una absoluta contradicción. En México no existe tal igualdad social y por ende no se puede hablar de justicia, tal vez de una “justicia totalmente injusta”, de un aparato de justicia y una legalidad impuestos por unos cuantos para mantener sometidas a las mayorías, justificados bajo el sagrado concepto de: democracia burguesa.

“Desde el desarrollo de la democracia norteamericana de los años 20 del siglo XIX (Jacksonian Democracy) la idea de democracia iba inseparablemente unida a las categorías “propiedad privada”, “individualismo” y “economía de mercado capitalista” (Chomsky, Dieterich, p. 145). Propiedad privada (en mi cama mando yo), individualismo (mi placer y mi orgasmo sea con quien sea y por todos los medios posibles) y libre mercado (el ideal de todo gay es llegar a ser empresario) constituyen los principios sobre los que se edifica la cultura gay burguesa y el Mercado de la Diversidad Sexual.

Es precisamente dentro de este contexto que se debe ubicar a la opresión sexual y a la represión sexual (violencia sexual, sexismo, crímenes de odio, lesbofobia, exclusión por preferencia sexual, etc.) que actualmente llaman: discriminación sexual o de género. Sin embargo, los análisis de los teóricos, académicos o ideólogos capitalistas o procapitalistas aglutinados en la derecha intelectual gay, reducen a la discriminación sexual a una mera manifestación ideológico-cultural sin ubicarla como parte del engranaje de la economía-política capitalista patriarcal e imperial y por consecuencia, se limitan exclusivamente a impulsar una serie de leyes para extender los derechos civiles, laborales y políticos sin cuestionar el problema de fondo, es decir, la estructura económico-política del sistema. Lógica que convierte a la clase política gay en cómplice de dicho sistema.

Cambiar de raíz al sistema, significaría reconstruir a la sociedad mundial sobre bases sociales no opresivas sino sustentadas en la colaboración, cooperación, solidaridad, contribución, trabajo mutuo, crecimiento conjunto y el bien común, entre otros; superando las relaciones de opresión, control, dominación, conquista, sometimiento, invasión, represión, exterminio (Palestina, África, Chiapas), etc., todas ellas sustentadas en la explotación de unos sobre otros, lo cual constituye precisamente la esencia del patriarcado. Enemigo fundamental que combatimos las lesbianas feministas mas no los y las gays).

Hoy, hablar en estos términos, resulta ridículo ante una devastadora ideología neoliberal que nos ha robado la capacidad de transformar nuestra propia realidad como si ésta fuera un destino inmodificable, un capitalismo invencible; que nos ha despojado de nuestra fe en la posibilidad de diseñar creativamente nuevos modelos de organización social no opresiva, como si la división social en clases sociales fuera inmodificable, un destino fatal. En síntesis, ideología que nos ha colocado en la incapacidad de los pueblos, de la clase trabajadora, de las mujeres, entre otros, de modificar la realidad. Realidad que únicamente los dueños del dinero (los apropiadores de la riqueza social) pueden modificar: Bush o Israel pueden modificar la realidad geopolítica internacional a su antojo sin importarles el exterminio masivo de seres humanos.

Ese destino inexorable afianzado, avalado y fortalecido por la clase político-empresarial gay aunado a la clase político-empresarial de las generistas (ex-feministas o feministas de derecha) y la izquierda oportunista, IO, puede ser cambiado y debe ser cambiado precisamente por los pueblos, por el Tercer Mundo (nueva concepción del Tercer Mundo), por la clase trabajadora, por los indígenas, por los trabajadores agrícolas, por los obreros, por las mujeres, por los sin tierra, por los desempleados, por los ancianos y particularmente por las lesbianas feministas.

El proceso de construcción de la sociedad justa futura es posible aquí y ahora y no “en un lejano futuro” ó “hasta la toma del poder”, prueba de ello son las comunidades indígenas autónomas zapatistas quienes han establecido sus propios gobiernos y su propia administración así como su propia impartición de justicia, aquí y ahora en Chiapas el sureste mexicano.

Cuando un Estado gobierna a través de la injusticia: la imposición (gobernador de Oaxaca: Ulises Ruiz), la represión (Atenco), la corrupción (fraude electoral), la impunidad (Ciudad Juárez), el cinismo (gober precioso), el robo (Fobaproa), el peculado (hijos de Marta Sahagún), la mentira (sistema bancario y bursátil), etc., el pueblo tiene todo el derecho de desconocer a dicho gobierno y a buscar sus sistemas de justicia.

Sin hacer alusión a las utopías sino al socialismo-feminista “científico” y en particular al lesbo-feminismo, la humanidad tiene contados sus días para una transformación radical no sólo porque el planeta que ya no puede resistir más al calentamiento que las multinacionales han generado con su contaminación y la tierra soportar la devastación y depredación que dichas empresas han producido, sino por el exterminio y aniquilación masivos de grandes sectores de la humanidad encubiertos a través de enfermedades, alcohol, drogas, sexo compulsivo (MDS), programas televisivos de enajenación mental, transgénicos, manipulación genética, alimentos chatarra, etc., impulsados por los gobiernos capitalistas.

Hoy, al movimiento lésbico-feminista así como al movimiento de la Disidencia sexo-genérica, MDG, nos toca participar en la reconstrucción del plantea y de la sociedad humana destruida por el sistema heterosexista-patriarcal / capital-imperialista del cual son hoy puntales el MDS y la cultura gay derechista, hacia la construcción de una sociedad libre de todo tipo de opresión social ya que “nadie será libre hasta que todas y todos seamos libres”.

Lesbianas Feministas Re-Evolucionarias Yan María Yaoyólotl C. lesbofeminismoyan@yahoo.com.mx http://es.geocities.com/lesbofemini... Yan@mujerarte.org

Bibliografía:

* D’Atri, Andrea (2004): Pan y Rosas, Pertenencia de género y antagonismo de clase en el capitalismo; Argentina, Ediciones Las armas de la crítica.

* Falquet, Jules (2004): Breve reseña de algunas teorías lésbicas, México, Editorial feme-e-libros.

* Word Meiksins, Ellen (1995, 1ra. Ed. Ingles): Democracia contra capitalismo, México, UNAM, Editorial Siglo XXI.

* Chomsky, Noam y Dieterich Heinz (1996): Los vencedores, Editorial Joaquin Mortiz, Editorial Plantea.

* Moraga Chirríe y Castillo Ana (1988): Esta puente mi espalda, EEUU, Editorial Ismo, ism Press, Inc.

* EZLN (1996): Primer Encuentro por la Humanidad y contra el Neoliberalismo, Chiapas, México, Editorial. Planeta Tierra.


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