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La condición femenina desde el pensamiento de Simone de Beauvoir

Martes 21 de octubre de 2008, por Silvia Carnero

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Artículo publicado con el consentimiento de su autora.

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Tengo ante mí el libro de Simone de Beauvoir "El segundo sexo"; he recorrido sus páginas, minuciosamente, interrogando a la autora, buscando ponerme en su piel, y comprender su análisis sobre la condición femenina. Las reflexiones y denuncias de Simone de Beauvoir me convocaron también a mí a pensar sobre el lugar que, en esta contemporaneidad, ocupamos las mujeres en la construcción de la sociedad y la cultura. No sólo a nivel de pensamiento, aino, y principalmente, a nivel de la praxis. Me pregunto en este momento si elegimos nosotras qué lugar ocupar o, por el contrario, estos lugares ya están designados de antemano y las mujeres nos acomodamos a ellos pensando que fuimos las protagonistas de esa decisión. Recuerdo haber leído sobre de Beauvoir y su vida con Sartre, que convivieron juntos hasta la muerte de él y jamás formalizaron su unión, tampoco tuvieron hijos. Ella fue una mujer comprometida ideológica y políticamente con su tiempo, una feminista. Para su época todo -y es sólo una pequeña muestra- era una verdadera bofetada a una sociedad en la que el casamiento, la vida de hogar, y la maternidad para las mujeres era lo establecido, lo que "debía ser".

Es decir, de Beauvoir hizo praxis de aquello que gritaba a cuatro voces -sus denuncias a la sociedad patriarcal por el trato diferenciado a la mujer- pero en esta lucha no estuvo sola. En diferentes momentos de la historia hubo mujeres que levantaron su mismo estandarte, sencillamente, porque habían desperado de una larga noche de sumisión. Así, desde aquellas primeras mujeres que en los albores de la Revolución Francesa hicieron sentir sus quejas y su esperanza de reinvindicación en los "Cahiers de doléances" ("Cuadernos de Quejas"), pasando por las sufragistas, las feministas de la décda del 60 y del 70, hasta llegar a la actualidad del movimiento feminista, podemos pensar que, más allá de los espacios y épocas diferentes, un mismo denominador común las reúne -la comprensión de su condición femenina oprimida y el anhelo de constituir otra realidad, no excluyente, igualitariamente justa, donde se efectivicen opciones de vida y comportamientos alternativos a las exigencias de lo dominante.

Este será mi desafío, tender un puente de análisis sobre la condición femenina desde el pensamiento de Simone de Beauvoir -su obra "El segundo sexo" se publica en 1949, finales de la modernidad- hacia el inicio y, luego, la contemporaneidad del movimiento feminista....

(Lectura íntegra en el pdf adjunto en el margen superior derecho)



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