Martes 27 de junio de 2006, por
Manifiesto de Ciudad de Mujeres con motivo del veintiocho de junio de 2006 - Día del Orgullo Lésbico
Hay veces que la historia pega un gran salto hacia adelante en un espacio de tiempo corto. Y hemos asistido a ese salto que se ha producido en los dos últimos años en la historia de nuestro país. De andar sumando manzanas y restando peras, hemos pasado a multiplicar derechos.
Dos leyes promulgadas en la actual legislatura, la que permite contraer matrimonio a las parejas del mismo sexo y la de identidad de género, han situado a nuestro país entre los que disfrutan de una legislación más avanzada.
La consecución de esos logros no significa que ya nada quede por hacer. Todo lo contrario. Nuestra experiencia como mujeres nos ha demostrado a través de la historia que las conquistas sociales, una vez reconocidas legalmente, hay que pelearlas día a día para que se asienten en el universo simbólico, se consoliden en las prácticas cotidianas, se respeten en el trato próximo.
Es posible que dentro de mucho tiempo, cuando la “otra” familia sea algo socialmente normalizado y su singularidad actual quede para las hemerotecas, ante la ofensiva llevada a cabo por los padres del Orden, detentadores del Discurso, del Concepto, de la Familia, de la Verdad, sus vástagos le pregunten a ese Dios que dónde estaba cuando aquéllos arremetían con esa desmesura contra los discursos, los conceptos, las familias, las verdades.
No habrá respuesta. No sabremos si estaba..., dónde estaba, qué hacía y por qué toleró. Pero nosotras SÍ que sabremos dónde estaban la Iglesia y sus imanes: poniendo alambradas al futuro.
María José Moreno López y María José Sánchez Hernández.