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La mujer tras la cámara: fotografía en femenino *

Viernes 23 de abril de 2010, por Silvia Cuevas-Morales

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Como bien sabemos las feministas, la historia ha sido escrita en masculino, pero con el avance de los tiempos vamos rescatando a tantas mujeres invisibilizadas por la cultura dominante. Bien es sabido que antaño las puertas se cerraban a las escritoras, que a veces recurrieron a seudónimos masculinos para poder publicar; las pintoras que siempre estuvieron a la sombra de los pintores; o las científicas y periodistas que tuvieron que luchar para ser reconocidas en su campo.

Sin embargo, en el ámbito de la fotografía existieron y existen muchísimas fotógrafas que han logrado alcanzar la fama y hoy su obra se expone a nivel mundial. Desde comienzos del siglo XIX muchas cogieron su cámara y cultivaron este arte. Algunas trabajaban junto a sus maridos o su padres, y aunque ellos pasaron a la historia como fotógrafos ellas sin embargo figuran como esposas o hijas, sin mencionar siquiera su gran aportación.

Casi nadie recuerda que la esposa del fotógrafo inglés William Henry Fox Talbot, Constance Mundy (1811-1880), era a su vez, fotógrafa. Al igual que Geneviéve Elizabeth Francart (1817-1878), esposa del inventor francés de las “Tarjetas de visita”, Adolphe Disderi, que colaboró toda la vida con su esposo. Muchas personas reconocen el nombre de Robert Capa, pero no tantas reconocerán el nombre de Gerda Taro (1910-1937) como fotógrafa, ya que demasiadas veces se la nombra como pareja “de”. Sin embargo, Taro, tras huir de Alemania y del régimen hitleriano, se exilió en París donde conoció a Capa. Taro consiguió trabajo en la agencia Alliance Photo de María Eisner y, junto a su compañero, comenzó a vender sus imágenes. Luego viajaron a España en 1936 donde documentaron todo el horror de la guerra civil. Ambos publicaban sus fotos bajo la marca “Capa”, sin embargo, hasta el día de hoy no se sabe con exactitud qué imágenes fueron tomadas por su compañero y cuáles fueron de ella. Tras su trágica muerte, Capa publicó un libro dedicado a Taro, con fotografías de ambos – Death in the Making, pero no consta su autoría.

La pintora y fotógrafa francesa Dora Maar (1907-1997), es otra figura que ha pasado a la historia como amante y musa de Picasso, y tan solo en los últimos años ha sido reconocida por su propia obra. Maar estudió en la École de Photographie de la Ville de París y se incorporó al movimiento surrealista. En sus primeros años como fotógrafa produjo una extensa obra que incluía montajes, desnudos, paisajes, y fotografías de escenas callejeras en París, Londres y Barcelona. Durante su relación con Picasso documentó la famosa serie del pintor trabajando en su obra Guernica, sin embargo, por razones no desveladas, abandonó la fotografía repentinamente para centrarse en la pintura (1937).

También existe el caso en que algunas mujeres fotógrafas han pasado a la historia como fotógrafos como la excelente foto-periodista alemana– Hansel Mieth (1909-1998). Johanna Mieth, se escapó de casa con su novio a los quince años y juntos recorrieron Europa en moto. Para evitar problemas ella adoptó el nombre de Hansel, aparentando así ser dos chicos que viajaban juntos. Ambos emigraron a Estados Unidos donde trabajaron como periodistas. Sus primeros encargos fueron para la agencia Works Progress Administration y la revista Time. En 1937 Mieth se convirtió en la segunda mujer fotógrafa en ser incluida en la plantilla de la prestigiosa revista Life.

Afortunadamente, muchas mujeres han sido justamente reconocidas, aunque aún sigan siendo una minoría en las diversas publicaciones y listados de fotógrafos. ¿Cuántas mujeres fotógrafas publican en los principales medios españoles? Probablemente tantas como en la famosa revista National Geographic, en la que de setenta fotógrafos independientes que publican con regularidad, catorce son mujeres. Pero a pesar de las lagunas existe una extensa lista de las que han logrado situarse como fotógrafas destacadas, como la inglesa Christina Broom (1863-1939), una de las primeras foto-periodistas que cubrió los principales eventos de la época y es la autora de numerosas fotografías sobre las sufragistas.

La estadounidense Dorothea Lange (1895-1965) que dedicó toda su vida a capturar las imágenes de los más desfavorecidos, captando los más conmovedores testimonios de la Gran Depresión norteamericana. Tras el ataque de Pearl Harbour, Lange fotografió los campos donde internaban a los ciudadanos de origen japonés y muchas de sus fotografías fueron censuradas. A pesar de la censura fue la primera mujer en recibir una beca Guggenheim de fotografía en 1940.

Su compatriota Berenice Abbott (1898-1991), discípula de Man Ray en la década de los años veinte, retrató en París a destacados personajes del mundo literario y artístico como Jean Cocteau, Djuna Barnes, James Joyce, Eugène Atget, Max Ernst y Thelma Wood, entre otros. Tras trasladarse a Estados Unidos realizó una de las más importantes series documentales sobre la ciudad de Nueva York.

Lee Miller (1907-1977), ligada al movimiento surrealista y dadaísta, fue modelo de famosos fotógrafos, discípula y amante de Man Ray, y fotógrafa por propio derecho. En los años treinta inauguró su propio estudio en Nueva York y fue corresponsal de guerra de la revista Vogue. Entre sus fotografías más conocidas figura la destrucción del búnker de Hitler. Realizó miles de fotografías de personajes contemporáneos como Picasso, Man Ray, Max Ernst, Miró, y Tapies entre otros.

No podemos olvidar a Helen Levitt (1913-2009), retratista magistral del Nueva York callejero, y Diane Arbus (1923 –1971), una de las más originales fotógrafas norteamericanas el siglo XX. Así como Annie Leibovitz (1949), principal fotógrafa de Rolling Stone y autora de la emblemática fotografía de John Lennon junto a Yoko Ono que fue portada de la revista.

En España también existieron pioneras. La almeriense Amalia López Cabrera (1838), fue la primera que se dedicó a la fotografía a nivel profesional. La barcelonesa Anaïs Napoleón (1827-1916), fue la primera mujer en hacer daguerrotipos en España y se especializó en tarjetas de visita. Unos años más tarde, Carme Gotarde i Camps (Olot, 1892-1953), ejerció como retratista profesional; Joana Biarnés (Terrassa,1935), fue la primera reportera gráfica de Cataluña. En Andalucía, alrededor de la misma época otras mujeres abrían sus estudios profesionales como Pastora Escudero en Sevilla y Luisa Dorave en Málaga.

Es reconfortante constatar que la lista de fotógrafas es extensa y que las mujeres a lo largo de los últimos siglos han sido capaces de dejar su huella, pero por límites de espacio es imposible mencionar a todas. Sin embargo no puedo concluir sin mencionar a un par de fotógrafas actuales del Estado español, Isabel Muñoz (Barcelona, 1951) e Isabel Esteva i Hernández, más conocida como “Colita” (Barcelona 1940).

Como espectadora, debo admitir que jamás había sentido una emoción tan profunda al mirar una fotografía como el día en que asistí a una de las exposiciones de Isabel Muñoz. La belleza, la técnica, la cercanía de los personajes que retrata son capaces de conmover hasta la persona más insensible. Aparte de la hermosura de su arte, también es admirable la manera en que Muñoz ha sabido cruzar fronteras y acercarnos a otros mundos a través de sus imágenes. A través de su lente hemos podido gozar desde la sensualidad de la danza oriental al tango, del son al flamenco; vibrar con sus imágenes de cuerpos en movimiento desde Cuba a África.

Experta en platinopia, sus retratos de gran formato sobre la tribu seminómada de los Surma de Etiopía hacen que el observador casi no pueda resistir las ganas de tocar la fotografía y acariciar el rostro o torso que tiene delante de sí. Su serie sobre las pandillas salvadoreñas, las Maras estremecen por el poder que emanan, la violencia reprimida que bajo el objetivo de esta fotógrafa surge, contradictoriamente, de una manera hermosa.

Sensible y solidaria, no olvida a los más desfavorecidos, como se puede constatar en su serie Camboya Herida, donde nos aproxima al horror de las minas antipersona y los estragos que han causado en las zonas afectadas, así como su serie Exclavage, donde vemos los rostros de aquellas niñas vejadas por la prostitución en Camboya. No es sorprendente que su obra haya sido expuesta en numerosos países y que algunas de sus fotografías formen parte permanente de las colecciones de la Maison Européenne de la Photographie de París, así como del Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York.

Se suele decir que la fotografía no tiene género, que tanto las mujeres como los hombres pueden captar las mismas imágenes. Pero lo cierto es que algunas mujeres han fotografiado temas que probablemente no importaron tanto a los fotógrafos. Pienso en aquellas osadas mujeres que fotografiaron a las sufragistas de comienzos de siglo, o como Colita que documentó el Movimiento Feminista catalán de los setenta.

Aunque Colita fotografió a la mayoría de los personajes que integraban el grupo barcelonés “La Gauche Divine”, también ha retratado a los grandes del mundo del flamenco y de la intelectualidad. Entre sus miles de fotografías destacan las de personajes como Antonio Gades, Rafael Alberti, Joan Miró, La Chunga, Carmen Amaya, Dalí, Ana María y Terenci Moix, Orson Welles, Ana María Matute y Joan Manuel Serrat, entre otros.

A comienzos de los sesenta trabajó con Xavier Miserachs y tras una estancia de dos años en Madrid regresó a su ciudad natal donde colaboró con Fotogramas, Mundo Diario, y Destino, entre otras. A comienzos de los setenta fue directora de fotografía de la histórica revista Vindicación Feminista. Con su cámara captó numerosas manifestaciones, y documentó las diversas actividades del Movimiento Feminista, el lanzamiento de la revista, las reuniones, las charlas, las pintadas y las actuaciones callejeras. Son especialmente conmovedoras las imágenes que capturó en la cárcel de mujeres de Barcelona, así como las huelgas de trabajadores en la transición. Amante de su ciudad ha inmortalizado miles de momentos cotidianos de las calles de Barcelona y sus habitantes.

Han existido y existen muchísimas mujeres que han hecho de la fotografía su arte y profesión, y espero que este breve recorrido anime a las lectoras y lectores de Maginaria a seguir investigando y a coger la cámara y captar toda la belleza que nos rodea.

Ver la obra de Isabel Muñoz Ver la obra de Colita

* Artículo publicado en Revista Maginaria, Nº 3, Julio de 2009, editada por la Delegación de la Mujer del Ayuntamiento de Sevilla.



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