> Salud > Las asociaciones visibilizan la salud de las mujeresJueves 4 de mayo de 2006, por
Artículo expresamente cedido por la autora para Ciudad de Mujeres
El establecimiento en 1987 de una red para la salud de las mujeres en Cataluña: Xarxa de Dones [1] per la Salut, constituye un punto de referencia para alcanzar la visibilidad y el debate social en torno a la salud de las mujeres desde una perspectiva integral. Punto de encuentro cuya sede social: Ca la Dona representa una asociación feminista, un espacio de reflexión, sobre la manera en que las mujeres están en el mundo.
Hemos sentido nuestro poder potencial como una fuerza para el cambio social y político. Ésta es la razón por la que las feministas hemos estado tan activas contra las restricciones legales inhumanas... luchando contra todo lo que impide a las mujeres controlar y gozar de su cuerpo...
«The Boston Women’s Health Book Collective», 1972
El movimiento de las mujeres por la salud en Cataluña y en el Estado español nace en la década de los setenta y sale a la luz pública con el resurgir de la democracia y la extensión y aparición del movimiento feminista. Sus referentes teóricos están muy ligados al movimiento norteamericano y europeo de las mujeres por la salud y en especial a las ideas y pautas del Colectivo de salud de las Mujeres de Boston [2]. A partir de la traducción y adaptación de su libro "Nuestros cuerpos, nuestras vidas" por la periodista Leonor Taboada, se introduce en el Estado español y en Cataluña dentro del movimiento feminista [3] la perspectiva de la salud de las mujeres, partiendo de las propias experiencias sobre la percepción de la salud, desde un cuerpo de mujer y como sujetos de derechos y poseedores de un cuerpo propio y diferente del de los hombres y diverso para cada mujer, pero sin delegar jamás en « expertos » sino compartiendo, escuchando, informándonos y tomando decisiones como protagonistas de nuestra salud.
Estas ideas parten de una premisa fundamental ligada al movimiento feminista: La salud de las mujeres es vista, interpretada y resuelta en una sociedad donde la desigualdad entre los sexos determina una visión androcéntrica del cuerpo y la salud de todo el mundo, y en especial de las mujeres. Además de esta desigualdad hay que añadir las clases, edad, orientación sexual, raza, etc. Lo cual refleja una posición de las mujeres como víctimas de su propia biología, inválidas y dotadas de naturaleza inferior, o como madres y esposas a las que proteger.
Por este motivo, cuando las mujeres se empiezan a reunir y a encontrarse en espacios propios, el tema de la salud es fundamental ante la vindicación de « derechos de la salud » como visibilidad del cuerpo de las mujeres como sujetos. Empiezan a expresar, en voz propia, su concepción de la salud, al margen y contra los supuestos androcéntricos, reaccionarios, legados del franquismo y muy enraizados en las mentalidades tanto de la población, en general como de la clase media, en particular.
También hay una voluntad consciente de recuperar las voces de las mujeres por la salud a lo largo de la historia, desde la antigüedad, pasando por las médicas medievales. Es importante dar a conocer las mujeres sabias, médicas y comadronas olvidadas de la historia, que han estado presentes desde nuestros inicios. No partíamos de cero, ya que toda una genealogía nos precedía en estos saberes, y recuperamos nombres concretos así como muchas experiencias de vidas de mujeres. Entre las más cercanas a nosotras, se hallan las primeras médicas catalanas: Dolors Aleu, Martina Castells, Helena Maseras, Rosa Viñals (comadrona), etc. En este camino, las mujeres feministas crean espacios de salud, revistas, grupos, realizan ponencias, debates, acciones, movilizaciones... exigiendo a los poderes públicos recursos y leyes que garanticen los derechos de las mujeres en todos los niveles.
A través del autoconocimiento y la autoayuda conocemos el cuerpo de las mujeres, siempre escondido y ligado al pecado o a la maternidad, según los discursos oficiales, y hablamos del cuerpo como fuente de placer, no en función del de los hombres sino del propio, y por tanto el derecho a decidir y controlar nuestra salud y sexualidad. Es la época de los grupos DAIA [4] en Cataluña, la revista L’Ortiga, las comisiones para el derecho al aborto y la salud, etc., con ramificaciones y relaciones con otras mujeres procedentes de barrios, sindicatos, partidos, y de distintos ámbitos profesionales.
En este contexto es donde se debe situar el nacimiento de los centros de planificación familiar, que a pesar de su nombre, dejan la toma de decisiones a las mujeres y recogen el derecho al propio cuerpo, el derecho de las mujeres a decidir, conocer y ser protagonistas de su salud y también su derecho a disponer de un espacio cálido en el que otras mujeres les expliquen y les den soporte a todas cuantas preguntas sobre el propio cuerpo tengan, sin importar jerarquías y por profesionales médicas o consultoras.
«El derecho a decidir» es el lema de referencia en los debates sobre maternidad libre y responsable y no como única alternativa y disposición natural de las mujeres: se reivindica el derecho a métodos de anticoncepción no agresivos para hombres y mujeres, el aborto para no morir o criminalizar, tanto a las mujeres como a los profesionales que lo realicen, siempre respetando la opción de las mujeres y el método a seguir, su incorporación al entramado social, etc.
Asimismo, en este contexto, se habla de la manipulación del cuerpo de las mujeres por la industria farmacéutica en las nuevas técnicas de reproducción asistida... y de la manipulación sobre la imagen del cuerpo de las mujeres estereotipada y desde el punto de vista de los hombres.
El tema de la violencia contra las mujeres es también interpretado en clave de manifestación de poder de los hombres sobre las mujeres, de no reconocimiento de su sexualidad y como sujeto diferenciado y es, en este contexto, donde se reclaman leyes y recursos para terminar con la violencia, así como para dar soporte a las mujeres maltratadas.
Todas estas ideas de los años setenta y ochenta del movimiento feminista y para la salud sientan las bases de lo que serán las prácticas y los debates actuales sobre la salud de las mujeres, consiguiendo éxitos notables así como derrotas y retrocesos graves.
Pero lo que queremos resaltar es que ha sido el discurso y la autoorganización de las mujeres lo que ha impulsado el debate y ha puesto sobre la mesa los derechos de la salud de las mujeres y otros debates alternativos como los referentes teóricos y prácticos para controlar las políticas públicas.
Todas estas premisas han tenido altibajos, tanto desde la perspectiva de las asociaciones de mujeres con relación a los temas concretos como a tipos de organización.
A partir de finales de los años noventa, se consiguen muchos éxitos a en cuanto a las propuestas que se han ido incorporando y de visibilización de la salud de las mujeres, a todos los niveles, pero sobre todo estos proyectos y debates han sido un referente para el conjunto de las mujeres de identidades y situaciones diversas.
Se empieza a caminar hacia propuestas sobre la salud integral y diferencial [5] sin necesidad de centrarse únicamente en los temas propios de la reproducción como en el inicio, al menos a nivel de discurso, y a hablar más de otros temas como : la atención sanitaria, las mujeres de edad avanzada, las mujeres jóvenes, el dolor, el medio ambiente. Existe una gran variedad de asociaciones dedicadas a estos temas o a temas más concretos como el sida, cáncer de mama... y también el nacimiento de una revista específica Mujeres y Salud. Hay una voluntad de crear redes a partir de la celebración conjunta de Jornadas, espacios específicos, etc., que, poco a poco, se vayan consolidando con la aportación de profesionales y de grupos de mujeres.
No obstante, hay también partes negativas o al menos contradictorias y compleja: se produce una cierta institucionalización de algunas propuestas y de personas del movimiento de la salud, evidentemente a la baja (falta de recursos, usurpación del discurso feminista pero sin las mujeres, etc.), que provocan recortes en los derechos, privatizaciones y pocos o nulos mecanismos de control democrático por parte de las asociaciones de mujeres. El ex PAD (Programa d’Atenció a la Dona) sobre salud reproductiva (se quiere mostrar como referente de la salud de las mujeres) adolece de falta de formación de salud diferencial por parte del personal sanitario, integración de los centros de planning sin integrar el espíritu, ni las prestaciones, ni las personas, etc. y dificultad por falta de mecanismos de incidencia.
Sigue la continua medicación de la salud de las mujeres con relación a todo: el dolor, la anorexia, la belleza, la vejez y la menopausia.
Por parte de los profesionales hay un cierto distanciamiento entre los grupos de mujeres y las instituciones, lo cual acelera posibles propuestas de cambio o de involución.
En estos últimos diez años se puede decir que, a pesar de las ofensivas de la derecha encaminadas a la privatización de servicios y recursos, además de una voluntad de involución en lo referente al tema de la maternidad y la menopausia (volviendo al primitivo discurso sobre la naturalización de la maternidad y de las mujeres), el movimiento de las mujeres por la salud se empieza a recuperar como movimiento político y plantea una diversidad de propuestas creando grupos de redes de profesionales por un lado y redes de grupos de mujeres por otro, con una voluntad de interrelación que se ha de ir construyendo con la práctica de relaciones tanto en jornadas y encuentros, como por Internet mediante el debate público, e ir incorporando en lo posible nuestro discurso, investigación y propuestas políticas al conjunto de la sociedad y a las instituciones y administraciones públicas.
El proyecto de la Xarxa de dones per la salut en Cataluña como mecanismo de visibilización y debate
El proyecto de trabajar en red de mujeres por la salud, nace de los encuentros para la celebración del 28 de mayo: día internacional por la salud de las mujeres. Esta fecha es un punto de referencia internacional para los grupos de mujeres por la salud y se celebra desde 1987, muy especialmente en Latinoamérica. Están involucradas muchas redes y grupos de mujeres cuya voluntad es el encuentro.
A pesar de las acciones realizadas por ciertos grupos de mujeres, no es hasta 1997 cuando empezamos a convocar un encuentro conjunto para este día, con la voluntad expresa de iniciar una relación que fuese más allá de este hecho puntual. Ahora tenemos una sede y estamos preparando unas nuevas Jornadas de debate. Esta sede es Ca la Dona, un espacio y una asociación feminista donde se encuentran diversos grupos de mujeres y proyectos feministas que potencian el intercambio entre mujeres que trabajan en diferentes temas: la integración laboral, la inmigración, las prisiones, el arte, las mujeres lesbianas, las mujeres pacifistas, las mujeres contra la violencia, etc. y que recoge el legado de los años setenta y todas las incorporaciones que se han querido unir o mantener con la ciudad de Barcelona. La elección de este espacio de relación ha enriquecido el debate social sobre el tema de la salud que atraviesa asimismo otros discursos y maneras de estar en el mundo.
Somos:
Estamos presentes en diversos campos de la salud:
Estamos unidas en red (este debate es permanente a pesar de que los primeros objetivos se muestran a continuación):
Lo que hemos constatado es que «el hecho de estar en-red-adas nos ha dado una energía y una constatación de no estar solas, de poder buscar información autorizada, de compartir desencantos y problemas y también alegrías... De que, a pesar de la falta de tiempo y de recursos para avanzar, nunca nos hemos planteado dejar de estar conectadas... y sobre todo, que es mucho más que una coordinación de esfuerzos diversos y desiguales». Esta relación se ha ido transformando en una fuente de potenciación, de información de nuestra propia manera de considerar y gozar de la salud.
De dónde partimos en cuanto a discurso: Hay diferencias de morbilidad y mortalidad entre hombres y mujeres, pero la mayoría de las enfermedades que afectan a las mujeres no han sido estudiadas de manera específica como las de los hombres. La razón es sencilla pero escasamente conocida. La mayoría de las investigaciones tanto de enfermedades como de las fisiopatologías, han contado exclusivamente con el hombre como sujeto.
Por otro lado, las diferencias de género en salud son paradójicas: las mujeres tienen un estado de salud peor que los hombres, incluso excluyendo los trastornos relacionados con la reproducción, pero viven más que ellos. A lo largo de su vida, las mujeres experimentan más enfermedades no mortales mientras que los hombres desarrollan enfermedades mortales.
Las mujeres han cubierto tradicionalmente todas las tareas de la reproducción, pariendo, criando y teniendo a su cuidado los niños, alimentando a toda la familia y atendiendo a los miembros enfermos de la familia que, a veces, incluyen largas enfermedades degenerativas y demencias en las edades avanzadas.
La autonomía personal es el gran reto para conseguir una mejor salud en las mujeres. La historia de la mujer se halla ligada a una larga cadena de dependencias económicas, sociales, afectivas y biológicas originadas por la reproducción. La falta de espacios propios y, en muchas ocasiones, la poca autoestima han hecho posible que la mujer se deje manipular demasiado frecuentemente. Conseguir un conocimiento cada vez mejor de sus dependencias y de los recursos para salir adelante es el gran reto que tienen las mujeres para poder ser protagonistas de su salud.
La atención sanitaria a las mujeres exige una ciencia médica renovada, con una nueva mirada de género que tenga en cuenta las diferencias anatómicas, biológicas y psicológicas entre mujeres y hombres. Una atención de buena calidad en la salud de las mujeres es aquella que, además de resolver el motivo de la consulta, contribuya a modificar positivamente la baja autoestima y la subvaloración de las personas que hacen la demanda, así como promover la apropiación de su corporalidad y el ejercicio de sus derechos.
Queremos actuar para:
Con relación al tema de la formación en indicadores de salud, se podrían introducir los siguientes temas:
[1] Xarxa Dones per la Salut: Caspe 8 pral. 08010 Barcelona. Tel. 93 412 71 61, Ca la Dona. (Dona i Salut - Comissió pel Dret a l’Avortament, CAPS-Dona, Salut i qualitat de vida, Secretaria de la Dona de CCOO, TAMAIA, Dep. de la Dona de UGT, Dones del Col•legi de Psicòlegs, Alba, Creació Positiva, El Safareig, ADQUIRA, AGATA, AMAM, Salut i Família, APFCB Familiar, Titània, Gènere i Salut Pública. ADIMA; Àmbit dona...).
[2] Nuestros Cuerpos Nuestras Vidas, Colectivo de Salud de las Mujeres. 1972 (1º edición publicada en Estados Unidos)
[3] «XX años de feminismo», Jornadas feministas. Barcelona, Ayuntamiento de Barcelona, 1996.
[4] DAIA (Dones per l’Anticoncepció i l’Avortament), de donde sale el movimiento de centros de planning que consigue abrir el primero en 1979 con unos criterios que lamentablemente hemos perdido
[5] Fundamentalmente a partir del CAPS liderado por Carme Valls Llobet, a partir del proceso hacia el Primer Congreso Mujeres salud y trabajos (1990-1996).