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Movimientos y reconocimientos

Domingo 25 de abril de 2010, por Begoña Muruaga

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El movimiento ecologista es uno de los movimientos más recientes de la sociedad. Su origen puede situarse en la segunda mitad del siglo pasado. Desde entonces, ha ido creciendo en todo el planeta la sensibilización frente a temas como la contaminación, el cambio climático, la protección de la biodiversidad, etcétera. Por otra parte, prestigiosos políticos y periodistas han reconocido estos últimos años que lo que hace unas décadas era cosa de unos cuantos locos ecologistas había pasado a estar en la agenda de los políticos. Prueba de ello es que hoy los medios de comunicación dedican gran espacio y tiempo tanto a ecologistas concretos como al movimiento que los agrupa. No seré yo quien se queje por ese éxito, pero ¿qué pasa con el movimiento feminista, con trayectoria mucho más dilatada?

«El feminismo tiene una tradición de tres siglos de debate para conseguir que las mujeres tengan el estatuto pleno de seres humanos», dice Celia Amorós. El movimiento feminista, por su parte, tiene más de 150 años de historia, y es el movimiento que ha logrado los mayores cambios en la mejora de la calidad de vida de la Humanidad. Pues bien, tanto uno como otro siguen siendo los grandes desconocidos. Parece como si las leyes que impulsan la igualdad o los acuerdos internacionales firmados por nuestro país desde la década de los 80 nada tuvieran que ver con el movimiento feminista. Parece como si la lucha por la despenalización del adulterio, contra ’el perdón al violador’, contra las violaciones en el hogar, por el divorcio sin culpables, por la coeducación, por la igualdad salarial de hombres y mujeres, por la corresponsabilidad, por la ley de dependencia, por la democracia paritaria... nada tuvieran que ver con el feminismo.

Resulta escandaloso que cada vez que nuestros políticos aprueban una ley, un decreto o una norma que contribuye a la igualdad no mencionen la labor del movimiento feminista. Las instituciones no reconocen que dichas políticas no hacen sino reparar una injusticia histórica que algunas personas y colectivos llevan denunciando siglos. Y a esa invisibilidad contribuyen, en gran medida, los medios de comunicación. Es indignante observar la falta de rigor de los medios de comunicación a la hora de explicar a la ciudadanía de dónde proceden muchas de las leyes que se aprueban y cuáles son los orígenes de los cambios que se están produciendo. Pero no sólo eso. Muchos de ellos refuerzan el sexismo existente en la sociedad, a veces en el mismo espacio y tiempo en el que parecen mostrar su compromiso con los avances en la igualdad formal.

A todo ello hay que sumar la ignorancia sobre feminismo que exhiben muchos de nuestros preclaros escritores e intelectuales. Hablan del feminismo porque, al parecer, conocen a alguna feminista (como si conocer a un socialista fuera suficiente para ser experto en marxismo, o conocer a un artista fuera sinónimo de saber sobre corrientes artísticas), pero no saben nada de la teoría filosófica que lo sustenta ni de la práctica política que lleva más de siglo y medio de vigencia. Tergiversan o ridiculizan las reivindicaciones del movimiento feminista, caricaturizan a las feministas o incluyen sus propuestas dentro de lo políticamente correcto. Lo que sea, con tal de no aceptar la cuestión de fondo: la flagrante vulneración de derechos humanos que supone la discriminación de las mujeres

Hoy, muchos medios de comunicación reclaman la opinión de los ecologistas cuando hay un vertido tóxico, una urbanización irregular o un escape en una central nuclear. Sería de agradecer que tuvieran la misma deferencia con las feministas cuando se tratan temas educativos, políticas de empleo, servicios sociales, corresponsabilidad, crisis o dependencia, y no sólo cuando se trata de violencia contra las mujeres. Por otra parte, tanto periodistas como políticos e intelectuales deberían saber que la teoría feminista es un área de conocimiento reconocida internacionalmente desde hace décadas. Creo, por ello, que es de justicia pedirles que se documenten acerca de la materia, para que a la hora de trasladar a la ciudadanía los temas de igualdad lo hagan con más rigor… aunque en su fuero interno piensen que eso del feminismo es cosa de mujeres.

Publicado en El Correo de Vizcaya el 21/2/10



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