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Prostitución, pornografía y tráfico de mujeres

Viernes 5 de mayo de 2006, por Michèle Dayras

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Artículo traducido por Ciudad de Mujeres y cedido expresamente por la autora a esta página


Definición

La prostitución es definida por tres criterios: el contacto sexual, la remuneración, extendida a no importa qué beneficio económico, y la naturaleza repetida o habitual de la actividad. (M. Ngalikpima, 2005)

Frecuentemente se oye hablar de la prostitución como del “oficio más antiguo del mundo”, lo cual es erróneo y nefasto porque su asimilación a un trabajo no tiene otro objetivo que el de perpetuar esta esclavitud. La prostitución no existía en las sociedades matrilineales, en las que ningún ser humano era esclavizado. Aparece con el Patriarcado, que la erigirá en sistema “comprador/proxeneta (mafia o Estado)/prostituta”. De carácter sagrado en Babilonia, donde se practicaba en los templos, se convierte en desvalorizante con el desarrollo de la prostitución hospitalaria en Caldea, hace 6000 años; después, la prostitución secular (tal como la conocemos) con Solón (600 a.C.), fundador de los prostíbulos en Grecia, y con Marco, que estableció el principio de la “licencia”, regulando así la esclavitud legal de las mujeres.

Los hombres, que han utilizado a las mujeres como moneda de cambio en sociedades en las que el sistema monetario era desconocido, introducen las relaciones de dinero en la prostitución. “No es su sexo lo que la mujer es llevada a vender en la prostitución sino su degradación; no es la sexualidad de lo que el comprador se apropia sino del poder sobre otro ser humano.” La prostitución es “una de las más evidentes versiones de la falocracia exacerbada. Deriva de un masculinismo totalitario que convierte a las mujeres en esclavas y que absuelve a clientes y proxenetas”. El acto de prostitución es una declaración del valor mercantil de la mujer en tanto que objeto y la dominación sexual que se deriva de ello se convierte en la forma de opresión que sostiene todas las demás. A partir de esta dominación individual, la desigualdad forma parte integrante del orden social, económico y político en sentido amplio.

En nuestra época se distinguen 3 sistemas legislativos reguladores de la prostitución:

El prohibicionismo lo prohíbe: la prostituta y el proxeneta son delincuentes, pero el cliente no es necesariamente perseguido (Estados del Golfo y la mayor parte de los EEUU de América).

El reglamentarismo lo estructura oficialmente, desembocando en un control por los poderes públicos, con ficheros sanitarios y policía haciendo el inventario de las prostitutas (Tailandia, Grecia, Turquía, Holanda y Alemania).

El abolicionismo (nacido en el siglo 19 en Inglaterra como resultado de las reivindicaciones de Joséphine Butler) admite que la prostitución pertenece a la esfera privada, aunque milita por su prevención, considera a la prostituta como una víctima a reinsertar y combate el proxenetismo (Francia, sudeste de Asia, Canadá, Australia, los países del Pacífico y la mayoría de los países de América latina).

Conviene señalar otras formas de prostitución desarrolladas por los Estados: durante los conflictos armados (burdeles militares de campaña en Europa, “esposas de confort” en Japón), con ocasión de los encuentros deportivos (25.000 mujeres importadas para los JJOO de Atenas en 2004), con motivo de las misiones que congregan a hombres en el marco de su trabajo o de reuniones políticas, etc.

Legislación

La Convención Internacional de 2 de diciembre de 1949 para la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución ajena estipula que “La prostitución y el mal que la acompaña, la trata de personas para fines de prostitución, son incompatibles con la dignidad y el valor de la persona humana y ponen en peligro el bienestar del individuo, de la familia, de la comunidad.” El artículo 6 dispone la prohibición de regular la prostitución.

La Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres de 1979 (Artículo 6) declara: “Los Estados partes tomarán todas las medidas apropiadas, incluso de carácter legislativo, para suprimir, bajo todas sus formas, el tráfico de mujeres y la explotación de la prostitución de las mujeres.”.

La Convención contra la tortura y otros tratos inhumanos, crueles y degradantes (1984).   El 1er Protocolo adicional a la Convención de Naciones Unidas contra la criminalidad transnacional organizada (2000) para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, en particular de mujeres y niños, define la trata como la organización de la migración legal o ilegal de personas, incluso consentidoras, con fines de explotación. “La explotación comprende, como mínimo, obtener beneficios de la prostitución ajena o de otras formas de explotación sexual (etc.).”

Una violencia criminal contra las mujeres

Las diversas maneras de sometimiento de las mujeres por los traficantes y/o los proxenetas son bien conocidas: el reembolso del precio del viaje (endeudamiento), la reclusión, la confiscación de la documentación, la droga, el alcohol, los golpes, las violaciones repetidas, el chantaje a través de los hijos, etc.

    Human Rights Watch/Asie denuncia la suerte de las birmanas explotadas en Tailandia: “La combinación de servidumbre por deudas, retención ilegal y la amenaza o el ejercicio de la violencia física, fuerzan a las mujeres a permanecer en la esclavitud sexual durante todo el tiempo en que ellas se encuentran en burdeles.” (1993). Según su estudio sobre las nepalíes víctimas de trata en la India, “La mayoría de niñas y mujeres son llevadas a estos prostíbulos miserables tras todo un proceso de “adiestramiento” mediante violaciones y golpes.” (1995). En los Balcanes existen hoy en día verdaderos ”campos de sometimiento”. (C.A. MacKinnon)

    A esta violencia se añade la del cliente. En un estudio americano efectuado sobre 55 supervivientes de la prostitución, 78% habían sido violadas por proxenetas y compradores de sexo (una media de 49 veces/año); 84% víctimas de ataques graves y fuertemente golpeadas, necesitando a menudo la atención de los servicios de urgencia y hospitalización; 49% secuestradas y llevadas de un estado a otro; 53% víctimas de abuso sexual y de tortura; 27% mutiladas. (Suzan Kay Hunter, 1993). En un estudio sobre las prostitutas callejeras en Gran Bretaña, 87% de las mujeres habían sido víctimas de violencias en el último año; 27% violadas; 43% sufrían secuelas de abusos físicos graves; 73% de estas mujeres habían sido maltratadas. (Benson et Matthews, 1995)

  “Los criterios específicos de la persona prostituida, en términos de raza y de nacionalidad, son factores importantes en cuanto determinan la actitud de los clientes (...): asimiladas a estereotipos negativos, estarán expuestas a comportamientos violentos.” (M.Ngalikpima, 2005)

    Tráfico y prostitución tienen efectos negativos sobre la salud de las mujeres. La violencia de las condiciones de vida origina traumatismos físicos, sexuales y psicológicos. Ya hemos mencionado la dependencia de la droga y del alcohol. Citemos las enfermedades sexualmente transmisibles, los síndromes inflamatorios de la pelvis, la hepatitis, la tuberculosis, los embarazos no deseados, los abortos forzados, las alteraciones psíquicas y mentales, los trastornos del sueño, las tentativas de suicidio y los asesinatos.

    Alrededor de 42 millones de personas en el mundo viven con el virus del Sida. Esta epidemia afecta principalmente a las prostitutas. En Nepal, el predominio del VIH es de 20%. En África del Sur, de 70,4%. En Camboya, de 28.8%. En las zonas cálidas de Zambia, de 31%. En el nordeste de la India, los científicos han observado que a un nivel importante de prostitución a lo largo de las principales carreteras correspondía un porcentaje elevado de infección por el VIH. Algunos expertos opinan que el tráfico sexual permite la difusión planetaria de las diversas variedades virales. Los compradores de sexo que rechazan generalmente todo control de su demanda sexual, como el uso del preservativo, constituyen un elemento importante en la difusión de esta epidemia. Y se sabe que las mujeres son más sensibles que los hombres al VIH/Sida y que existe un riesgo de transmisión para su descendencia. 

¿Hacia una legalización de la prostitución?

     En los años 1980, frente a la epidemia de SIDA, las organizaciones internacionales y los estados reflexionan sobre la oportunidad de regularizar la industria del sexo para proteger la salud pública.   En el transcurso de la Conferencia europea de 4 y 5 de julio de 1991, es abordada la cuestión de la “descriminilización” de la prostitución, mientras que la posición escandinava se inclina más bien por la penalización del cliente.

En 1993 la Declaración sobre la eliminación de la violencia hacia las mujeres menciona únicamente la prostitución “forzada” entre estas violencias.

En 1995, durante la Conferencia internacional de Pekín sobre las mujeres, la noción de prostitución “libre” es disociada de la de prostitución “forzada” alertando a las feministas. ¿Habría que imaginar la prostitución como una elección de vida? ¿De qué manera el factor de coerción y el grado de obligación podrían ser evaluados? Finalmente, parece paradójico oponer el tráfico de mujeres considerado como “forzado” y la prostitución reconocida como “libre” ya que estas variables son interdependientes.

    En 1997 la Organización Internacional contra la esclavitud publica un informe donde recomienda una redefinición de la prostitución como un “trabajo del sexo”.

    En 1998 la Organización Internacional del Trabajo (en un informe sobre Asia) apela al reconocimiento económico de la industria del sexo. Subrayando la expansión de esta industria y su contribución no perceptible en el P.N.B., la OIT argumenta para que sea reconocido el “sector del sexo” con “extensión de la red fiscal a las numerosas actividades lucrativas que lleva aparejadas”. En cuanto a “la extensión de los derechos del trabajo y de los beneficios para los trabajadores del sexo” y a “la mejora de sus condiciones de trabajo” prometidas por la OIT, adolecen de una mistificación.

En el 2001 la OMS solicita la regulación de la prostitución para luchar contra la epidemia del Sida.

* La globalización de la economía capitalista, la apertura de las fronteras, los desórdenes políticos, las desigualdades crecientes entre los países del Este y del Sur en relación a los del Norte y del Oeste, la feminización de la pobreza en los países de origen, los conflictos armados, con las migraciones de población que ocasionan, y el estacionamiento de « fuerzas de paz » han permitido al mercado del sexo desarrollarse y generar beneficios colosales. En estos últimos 30 años “el cambio más dramático del comercio sexual ha sido su industrialización, su  banalización y su difusión masiva a escala mundial. Esta industrialización, a la vez legal e ilegal, reporta miles de millones de dólares.”. “Multinacionales del sexo se han convertido en fuerzas económicas cotizadas en bolsa.” (R. Poulin, 2002). “El proceso de mercantilización de bienes y de servicios, y más particularmente la mercantilización de los cuerpos, está en el corazón de la actual acumulación capitalista.” (R. Poulin, 2005)   * El tráfico con fines de prostitución se ha convertido en una industria floreciente gracias a las redes fuertemente estructuradas del crimen organizado. Las mujeres son secuestradas, compradas o captadas mediante ofertas de empleos ficticios, de “chicas au pair” o de camareras, y luego recluidas en los burdeles, sex-clubs, salones de masaje y saunas. Desde Bangladesh, se las envía hacia la India, Pakistán y los países del Golfo; desde Filipinas hacia Japón. Etiopía, Colombia y China son también países proveedores.

En Europa occidental más del 80% de las mujeres provienen de la antigua URSS; las otras, de África. El papel de las mafias ruso-turca y de la antigua Yugoslavia es predominante en Occidente según un estudio de la Oficina Internacional de Migraciones. Algunas estimaciones europeas sugieren que entre 1990 y 1998 más de 253.000 mujeres y niñas han sido incorporadas a la industria del sexo de 12 países europeos solicitantes. El número total de prostitutas se ha acrecentado en más de medio millón. La industria del sexo en los Estados miembros de la UE es una de las más lucrativas y los países que han reconocido la prostitución como una forma de trabajo, tienen más burdeles que escuelas (“escuelas de prostitución” no contabilizadas).

La legalización parcial de la prostitución en Suiza ha duplicado el número de prostíbulos en unos años. La mayor parte de los mismos está libre de impuestos y muchos son ilegales. En 1999 el diario de Zurich, Blick, publicó que Suiza tenía la mayor densidad de prostíbulos de Europa.

La legalización de la prostitución en el Estado de Victoria en Australia ha conducido a una expansión masiva de la industria del sexo. Si en 1989 había 40 prostíbulos autorizados, en 1999 había 94 y 84 servicios de acompañante. Otras formas de explotación sexual, como el striptease, los centros sadomasoquistas, los sex shops, el teléfono erótico y la pornografía, se han desarrollado de manera mucho más rentable. (Sullivan et Jeffreys, 2001)

La legalización de la prostitución en Holanda, el uno de octubre de 2000, ha convertido los prostíbulos en empresas como las demás. ¡En los 250 burdeles de Ámsterdam las mujeres trabajan de 12 a 17 horas por día y soportan controles sanitarios para proteger la salud de los clientes! El 80% son extranjeras, de las cuales un 70 % sin papeles, por lo tanto, víctimas de trata. La industria del sexo genera al menos mil millones de dólares por año. El dinero negro es invertido masivamente en el seno de las Red Light Districts “desencadenando la creación de zonas francas donde se desarrollan libremente las actividades criminales”. (C. Albertini, 2005)

La legalización no ha hecho disminuir la prostitución; ha fomentado el tráfico (sin embargo, los Países Bajos luchan con firmeza contra este azote), acrecentado la demanda de servicios sexuales, aumentando la prostitución clandestina y la de menores. Las mujeres señalan que la legalización o la despenalización de la industria del sexo las convierte en más vulnerables a las agresiones, ya que deben registrarse y perder su anonimato. Por ello, la mayoría de las prostitutas escoge actuar de manera ilegal y oculta. “Miembros del Parlamento que en un principio eran partidarios de la legalización de los prostíbulos, constatan sin embargo que esta legalización ha servido para reforzar la opresión de las mujeres.” (Daley, 2001)

La coalición contra el tráfico de mujeres (CATW) ha recogido el testimonio de cerca de 200 víctimas de explotación del comercio sexual. Las prostitutas han declarado que los establecimientos en los que estaban, ya fueran legales o ilegales, no hacían casi nada para protegerlas. “Las únicas ocasiones en que intervienen, es para proteger a los clientes.” (2002)

En enero de 2002, la prostitución ha sido plenamente reconocida como una actividad legítima en Alemania tras haber sido autorizada durante años en los denominados eros-centers. “Alemania autoriza incluso el proxenetismo conyugal, lo que fomenta el tráfico a través de las agencias internacionales de contactos (...).” (C. Albertini, 2005). En 1993, el 75% de las prostitutas eran originarias de América del Sur. Tras la caída del muro de Berlín, 9 de cada 10 provenían de la Europa del Este y de antiguos países  soviéticos. (Altink, 1993). En 2005 Alemania ostenta el récord de Europa en el número de prostitutas... ¡A causa de la reglamentación, una mujer en paro fue invitada, a comienzos del 2005, a aceptar trabajo en un prostíbulo bajo pena de perder su subsidio de desempleo!

¿Se convertiría la prostitución en una carrera para nuestras hijas?

* Pornografía y ciber-proxenetismo: Esta evolución hacia la despenalización de la prostitución se ha acelerado paralelamente al desarrollo de la pornografía en Internet y en los medios de comunicación bajo la máscara de democracia, libertad de prensa y rechazo de la censura.

La pornografía ha servido para banalizar la prostitución, “que se convierte en una actividad comercial legalizada, perfectamente integrada y disponible a domicilio”. Algunos han presentado el acceso a los juegos pornográficos como el último peldaño de la liberación sexual de las mujeres, confundiendo a sabiendas erotismo y pornografía. Esta nueva forma de degradación de las mujeres (fist fucking, torturas, violaciones, necrofilia, zoofilia, asesinato en ciertos films “hard”) conduce a  los hombres (consumidores en un 99%)  a una dependencia y una patología descritas por médicos americanos bajo la terminología de “cibersexo”. Entre los jóvenes “contribuye al aprendizaje de una sexualidad desvinculada de tabúes y de sentimientos, puesto que la  priva de lo relacional, del lenguaje, del intercambio, de la afectividad, del amor y del respeto”. Basada esencialmente en la subordinación de las mujeres, su objetivo último es el placer masculino. “La violencia de las relaciones sexuales (...) rechaza los límites de la prohibición del incesto, de la violación, del exhibicionismo. Al mostrar múltiples perversiones, la pornografía hace retroceder la barrera que existe entre lo imaginario y la realidad; incluso erige en normas actos prohibidos dando lugar a una violencia de otra naturaleza, la que proclama que existe placer en hacer sufrir a otra persona.” (France: Rapport 2002)

En fin, el ciberespacio ha creado un medio privilegiado de reclutamiento para los proxenetas.   * Turismo sexual: Una forma de turismo muy especial ha visto la luz recientemente: la de los ricos occidentales que asocian viaje y satisfacción de sus fantasías junto a  mujeres (o niños), esencialmente del sudeste asiático. Venta por catálogos, venta a través de Internet, reserva en las agencias de viaje... todo está previsto para satisfacer los gustos más extremos de quien prefiere ignorar el sufrimiento y la desesperación de aquéllas que sólo son simples juguetes sexuales para él. 

¿Qué futuro cabe?

* La penalización del cliente   El Protocolo de Palermo es el primer instrumento internacional que (en su Artículo 9.5) menciona a los  hombres que crean esta demanda: “Los Estados deben adoptar o reforzar la legislación o las medidas educativas, sociales y culturales (...) con el objetivo de desalentar la demanda que promueve todas las formas de explotación de personas, especialmente de mujeres y de niños, y conduce al tráfico.”.

En Suecia desde el primero de enero de 1999, fecha de entrada en vigor de la ley, “el que, mediante remuneración, se procure una relación sexual ocasional, es condenado, si la infracción no conlleva una sanción prevista por el código penal, a una pena de multa o de prisión de seis meses o más por la compra de servicios sexuales”.

Han sido creados servicios sociales para reinsertar a las prostitutas que lo deseen (más de un 90% de las mujeres desean abandonar su condición) y se ha realizado una labor informativa de cara a la ciudadanía.

En 1998 se estimaba que el número de clientes para 2.500 prostitutas era de 125.000. “Tres años después de la promulgación de la ley, 300 hombres han sido detenidos por la policía y 77 condenados por los tribunales. En Estocolmo, donde había mucha prostitución callejera, ésta ha descendido un 50% y el número de compradores un  80%.” (G. Ekkberg, 2002)

«Evidentemente que, así como el castigo del asesinato, de la violación o del acoso sexual no es suficiente para hacerlos desaparecer por completo, la prostitución tampoco lo ha hecho en Suecia. Pero esto no es motivo para no castigar estas violencias.» (M.Markovich)

La extraterritorialidad de esta legislación no es aún efectiva, a ejemplo de otras leyes suecas, francesas, tailandesas y filipinas que permiten condenar a los compradores de servicios sexuales en el extranjero. Sin embargo, su papel es positivo en cuanto a la disminución del tráfico en Suecia.

* La lucha contra el crimen organizado y el blanqueo de dinero negro, aún más difícil que el combate contra el tráfico de mujeres con fines de prostitución/pornografía y que origina rentas superiores al conjunto de presupuestos militares, “fenómeno considerado como vital para la economía de varios países”. (C. Albertini, 2005)

* La prohibición de los sitios pornográficos, caldo de cultivo del odio hacia las mujeres, y el castigo de sus autores, como se hace con los sitios pedófilos y/o antisemitas.

* La puesta en marcha de un verdadero proyecto igualitario entre mujeres y hombres.

Entre los Objetivos del Milenio para el Desarrollo figuran la erradicación de la extrema pobreza, vivero de chicas para la prostitución, y la igualdad de géneros.

La Conferencia Europea de Génova sobre Mujeres (2004) ha atraído la atención sobre el tráfico ligado a la prostitución y ha exigido una cooperación nacional, regional e internacional para combatir este azote. Pero, si se desea alcanzar una igualdad real mujeres/ hombres, es imperativo denunciar la prostitución, y no solamente el tráfico, como la “violencia-clave” que reagrupa todas las formas de violencia hacia las mujeres, así como el papel jugado por los hombres en su perpetuación. La lucha contra la prostitución debe convertirse en un objetivo prioritario de todos los Estados. Exige una voluntad política y una cooperación político-judicial internacional reforzada.

La igualdad no existirá, mientras los hombres puedan comprar, vender y explotar a las mujeres, y ninguna mujer se sentirá verdaderamente liberada mientras cualquiera de ellas esté sometida.

16 de junio de 2005

Publicación original en Francés en SOS-Sexisme


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