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Reflexiones sobre la salud mental, lesbianismo y feminismo (1)

Martes 8 de abril de 2008, por Isabel Lodeiro Vales

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Artículo publicado con el consentimiento de su autora


Introducción

Durante los dos últimos años he dedicado muchas energías al tema de los problemas de salud mental que dieron como fruto varias conferencias así como artículos publicados sin embargo, cada vez que hablo de este tema- o reflexiono sobre él- son más las preguntas que me acechan que las posibles respuestas pues este tema de la diversidad funcional psíquica- producida por enfermedades mentales graves y prolongadas- relacionado con el lesbianismo y el feminismo está sumido en el más profundo silencio algo que a mi modo de ver las cosas no debiera de ser así, dada la elevada incidencia que tienen- y tendrán- así como las múltiples relaciones que presentan con el lesbianismo y el feminismo.

Así pues para tratar de articular este texto voy a dividirlo en tres apartados, el primero consistirá en dar algunos apuntes sobre los problemas de salud mental y ya en el segundo y en el tercero enlazaré los temas del lesbianismo y del feminismo, relacionados con este tema, respectivamente.

I- Problemas de salud mental

Continuamente escuchamos hablar de la importancia de las enfermedades mentales en nuestra sociedad, sin embargo, parece que el tema queda ahí, es decir, se presentan algunos datos y a continuación se impone el silencio como si no fuese necesario abrir un debate serio, continuo y prolongado durante muchos días o meses, o como si este tema no fuese con nosotros, ni con nuestros amigos o familiares, es decir, como si esto sólo le afectase a los otros, unos otros lejanos, invisibles y que a nosotros no nos afectase ni de lejos, sin embargo esto no es así porque:

- 1% de la población tiene esquizofrenia.

- 1-2% de la población presenta trastorno bipolar.

-  Estas dos enfermedades presentan su edad de inicio al comienzo de la edad adulta.
-  Se acostumbra a decir que las enfermedades mentales representan el 19% de las discapacidades si se admite que un 9% de la población presenta algún tipo de discapacidad

Reflexionemos por un momento con estos datos porque si sumamos la incidencia de las dos de las que he hablado llega casi al 3% y sólo he hablado de estas dos- quizás las más importantes- si a éstas se les sumara la depresión, los trastornos de personalidad, las demencias, et., creo que no me equivoco si digo que sobre un 5% de la población padece alguna enfermedad mental, es decir, cinco de cada cien personas que conocemos podrían tener alguna enfermedad mental, y sin embargo sigue pesando un gran silencio que a mi me parece ensordecedor.

Pero tampoco quiero olvidarme del tercer dato, es decir, el de que su edad de inicio es sobre los 20-30 años pues ello quiere decir que estas personas tienen toda una vida por delante con este tipo de problema pues estos tipos de problemáticas no se suelen curar sino que existe una compensación de la agudización que conduce a una cronificación, y me interesa y mucho decir este dato pues creo que la gente comúnmente asocia las discapacidades con la tercera edad y como vemos eso no es en absoluto así y menos con los problemas de salud mental. Que esto es así es tan cierto como que tengo muchos conocidos que tienen mi edad y algún que otro problema grave de salud mental, y conviene que aclare que a veces citaré esté término porque tampoco hay que verlo todo como una enfermedad sino como ciertos problemas de enfrentarse a la vida cotidiana o quizás ciertas maneras de reaccionar a determinadas situaciones o, al fin, una mayor vulnerabilidad al estrés, mas no es mi intención negarlas porque no tengo los conocimientos suficientes para acometer tal empresa, así como tampoco voy a discutir si esas categorías diagnósticas son ciertas, de ello se encarga sobresalientemente la terapia sistémica. Tampoco voy a discutir el tema de lo que es “normal” y lo que no lo es, a este respecto tan sólo quiero decir que lo que no me parece “normal” o nada deseable es tener una gran carga de sufrimiento, eso es quizás lo que caracterice en parte a estos problemas un gran sufrimiento que puede limitar ciertas actividades de la vida diaria, y que hace que para nada sea algo deseable. Pero sí tengo la intención de desmitificar que estas personas sean unas vagas, quizás conviene aclarar que existen unos términos que son la apatía y la abulia que explican está supuesta vagancia, es decir, la apatía se refiere a un desinterés por todo y la abulia con una falta de energía y estos dos síntomas suelen estar presentes en la depresión, esquizofrenia, trastorno bipolar, lo que puede conducir a presentar anhedonia esto es, la incapacidad de experimentar ningún tipo de placer.

Otra cuestión es que más de una persona me ha sugerido que las “enfermedades mentales” tienen un toque romántico la verdad es que creo que las categorizaciones son peligrosas, no debemos de hacer esto porque entonces quizás sería muy fácil diagnosticar a estas personas, y no voy a ofrecer aquí una imagen de lástima o de pena hacia estas personas pero si es cierto que sufren un gran sufrimiento-a veces superable, otras no- que en última instancia podría llevarles junto con otros factores, al suicidio, mas bien yo creo que se confunden los problemas de salud mental graves con algo que yo denomino como seudolocura, es decir, si alguien se da un aire interesado, extravagante incluso...eso no es locura, la locura en si misma no es bella, puedo serlo si se tiene controlada y si se utiliza para la creatividad algo que si hizo Virginia Woolf, sin embargo ya sabemos el final, con lo cual...

2- Lesbianismo y problemas de salud mental

Antes de empezar este apartado quizás conviene que mencione que cuando he tomado la decisión de acometer esta tarea me he encontrado con un gran problema, es decir, la falta de información- de ahí pues que quizás muchas cosas de las que diga sean suposiciones o observaciones así, por ejemplo, he realizado por curiosidad una búsqueda en google sobre homosexualidad y enfermedades mentales, y como no, lo que salía era el dichoso tema de la homosexualidad como enfermedad mental. Y claro esto debe de ser tan así como lo demuestra la pregunta que nos hacemos continuamente: ¿Dónde están las lesbianas?, lo mismo lo podemos aplicar a este caso, ¿dónde están?, ¿dónde estuvieron en el pasado?, quizás el único ejemplo que valga sea el de Virginia Woolf, si es que vale, aunque a mi sí me va a servir para el tercer apartado para referirme a alguna de sus ideas.

Sin embargo aquí me veo tratando de establecer más relaciones entre el lesbianismo y los problemas de salud mental, cosa que quizás no sea tan difícil pues,¿cuántas de nosotras no hemos sentido algún tipo de angustia por miedo a que nos “descubrieran?¿ y cuántas jóvenes tienen problemas serios en sus centros de estudio que pueden derivar en problemas de ansiedad? Y, sin embargo, si a veces hablamos de lesbofobia yo también encuentro necesario hablar de esquizofobia o bipolarfobia porque creo desde las experiencias que he visto que muchas mujeres con problemas de salud mental viven también inmersas en una especie de “armario”, que su familia y amigos suelen conocer( y supuestamente aceptar) y,s in embargo, si ésta mujer hipotética tuviera una pareja se atrevería a salir de ese supuesto armario y contarle lo que le pasa y para que son esas pastillas y demás condicionantes de su problemática sin miedo al rechazo, etc.?, francamente tengo mis dudas y quizás ni se me pueda dar la razón ni quitármela pues hasta dónde yo sé no existen estudios al respecto, si hay uno “La doble exclusión: vivir como homosexual y discapacitado”, dónde por ningún lado aparece este tema algo que me entristece porque creo que sería interesante hacer este tipo de estudios, y de ahí en que yo insista en dar cierta información básica sobre el tema o en hacer ciertos incisos porque lo considero primordial y muy necesario, esto es algo que hago diariamente y en las relaciones que he tenido de amistades o de pareja tuve que dar (y todavía tengo) información, información y más información porque la desinformación es tremenda, tanto que incluso me han dicho “pero que bien razonas” como si pensaran que nuestra vida es estar sumidas continuamente en este problema.

Sin embargo ahí vemos ese continúo silencio o incluso ostracismo al que nos someten y el típico prejuicio de si somos violentos o más que la población en general- cuando no es así- y que es algo a lo que me tuve que enfrentar más de una vez. Pero al mismo tiempo quizás seamos un poco incrédulos respecto del tema al pensar que nunca nos va a pasar nada parecido y al mismo tiempo ponemos a prueba nuestra salud mental continuamente con ciertos estilos de vida, creo que no es necesario decir cuáles son, con esto no pretendo atemorizar pero si decir que nadie esta libre de este tema como tampoco lo estoy yo de tener un accidente con las consiguientes secuelas que podría tener.

Sin embargo yo también encuentro una diferencia sustancial de esta categoría respecto de otro tipo de discapacidades, es decir, son invisibles( lo cual no tiene porque significar que nieguen su enfermedad, conozco muchas mujeres que no lo niegan en absoluto, así como yo tampoco lo niego sino no estaría escribiendo esto, es decir, las generalizaciones son odiosas) y si son atractivas y cumplen con los cánones de belleza, la opresión en ellas es el rechazo que sufren, la marginación, la humillación incluso algo que no observamos a diario porque, creo, no se denuncian estas situaciones, que sin embargo, claro que se dan, como vimos con los casos de los vídeos que se grababan humillándolos, vejándolos y después colgándolos en Internet, si estos casos salieron a la luz pública, ¿cuántos otros habría?, de nuevo no tengo la respuesta y hasta quizá prefiera no tenerla.

3- Feminismo (lesbiano) y discapacidad psíquica

Antes de empezar este tercer apartado quisiera decir que para el feminismo el tema de las discapacidades es un tema muy espinoso al que no se le hizo todavía su justa justicia, como dice Teresa Susinos, pues todavía se considera a las mujeres con discapacidad como pasivas, incompletas, sin nada que ofrecer lo cuál conlleva a que vivan oprimidas en cinco categorías que son las que aborda Iris Marion Young y que son: Trabajo, vivir al margen, poder, imperialismo cultural y violencia y que a continuación voy a analizar más en detalle:

1- Trabajo

Conviene en este punto que diga que las mujeres con este tipo de problemas son dentro del grupo de discapacidades las que mayores problemas presentan a la hora de encontrar trabajo, es decir, un trabajo remunerado y reconocido, porque muchas de ellas si realizan las tareas del hogar o trabajos de voluntariado, lo que conviene urgentemente es revalorizar las categorías de trabajo o que las cuestionemos, pero mientras esto no acontezca lo que viven estas mujeres en el día a día es que si no tienen un trabajo remunerado tampoco tienen casi ningún tipo de economía con lo cual sus expectativas de vida, de un proyecto vital, amoroso, etc. son prácticamente inexistentes. Este tema tiene quizás también su representación en que se nos suelen ofrecer actividades de entretenimiento continuamente como modo de llevar una vida normalizada o circunscribirnos a las tareas del hogar, valga una anécdota, hace poco escribí varios artículos para una revista feminista y al comentárselo a varias personas que me conocen y saben mi problema lo que me dijeron fue: “si te entretienes”, creo que sobran las palabras.

2- Vivir al margen

Como otros colectivos a éste también se les ofrecen pisos protegidos, ocio protegido, talleres, por no citar lo que supone para ellas estar hospitalizadas si se diera el caso, por no citar el fuerte rechazo y marginación que sufren el cuál puede incidir muy negativamente en sus problemas de salud mental pues al aislamiento que ya de por sí pueden sufrir por sus enfermedades quizás hay que añadir el autoaislamiento en el que pueden caer para no sufrir todo ese rechazo o también puede derivar en tener relaciones sin salir de ese armario y nosotras las lesbianas- que a veces podemos tener amigos que no saben nada del tema- bien sabemos lo que eso puede significar, es decir, pueden verse rodeados de gente pero que no son sus amigos porque el miedo al rechazo las supera.

3- Poder

Creo que no nos debe de resultar difícil entrever el poco poder que presenta este colectivo pues tan sólo el 20% de ellas trabaja, y el índice de estudios superiores es tan sólo del 3,6%, porque, por ejemplo, ¿conocemos a alguna mujer con estas características que tenga algún cargo político?

4- Imperialismo cultural

Quizás es este uno de los puntos clave en todo este tema que estoy exponiendo y del que hablaba al comienzo porque este punto hace referencia a la dominación de un grupo sobre otro y produce la invisibilización del otro bajo el concepto de “normalidad” y yo me pregunto ¿es normal beber seis cervezas después del trabajo? ¿es normal tomar ciertos tipos de sustancias tóxicas para soportar el ritmo de vida?, quizás esto tenga que ver con que ciertas conductas son más toleradas y otras no porque nos hablan de sufrimiento y no nos educan para eso sino más bien para negar las enfermedades algo de lo que de algún modo habla Susan Sontag en su libro “La enfermedad y sus metáforas”,como también se puede ver en las representaciones de estos tipos de enfermedades como es, por ejemplo, la frase “padece de los nervios”. Porque en esta sociedad hedonista no se entiende ni se tolera ni se acepta su contrario: la anhedonia, y de producirse esta se busca una causa cuando no tiene por que haberla, algunas veces me han dicho que no entienden por que estoy mal dado que “tengo de todo”.

5- Violencia

Como ya dije más arriba este grupo no se libra de ciertos tipos de violencia, he conocido mujeres que la han sufrido aunque este tema se suele olvidar pues el libro “Mujer, discapacidad y violencia” no se ocupa de este grupo de mujeres y de nuevo no entiendo el por qué.

Creo que una primera lectura que debe de ser tenida en cuenta al analizar estas cinco categorías es ¿cuánto malestar es fruto de la enfermedad y cuánto por estas cinco tipos de opresión?, ¿cómo nos sentiríamos cualquiera de nosotras si viviéramos en esta situación? ¿Entendemos ahora por qué no hay más voces visibles? Particularmente siempre sostengo que ni el movimiento feminista ni el homosexual llegaría a dónde llegó si contara con estas particularidades, es decir con un 80% de paro y un 3,6% de estudios universitarios, es por éllo que estas cinco categorías de la opresión deben de ser tenidas en cuenta por nosotras, feministas(lesbianas) pues solemos prestar mucha atención a la opresión que ejerce sobre nosotras el patriarcado pero no debemos de olvidar estas opresiones, pues nuestro feminismo no debe de tener un único modelo de mujer más incluso si estamos continuamente debatiendo sobre el feminismo de las diferencias yo me atrevería a decir que debemos de tener en cuenta TODAS LAS DIFERENCIAS pues de todo lo dicho hasta aquí creo que se puede deducir que las enfermedades mentales están excluidas dentro de los debates sobre diversidad funcional, así como también dentro de los debates sobre el feminismo(lesbiano) aún cuando estos temas nos afecten de una manera muy directa a las mujeres.

Esto que acabo de exponer es totalmente cierto y el feminismo lesbiano debe de tener en cuenta estos presupuestos de cara a que la integración y la plenitud de las lesbianas lo sea para todas, sin embargo, considero que ese “ideal” está lejos de conseguirse pues si la principal vía de integración es el trabajo, y este colectivo que me ocupa tiene el peor dato de integración laboral, la verdad es que no veo un futuro muy esperanzador para éllas porque no se está haciendo casi nada al respecto como tampoco se puede decir que estas mujeres no trabajen, muchas de ellas son amas de casa, cuidadoras..., sin embargo, ya Virginia Woolf en 1939 sugirió que las mujeres deberíamos de recibir una prestación económica por este tipo de trabajo, esto, está claro, no es la solución ideal, sería un primer paso, lo ideal es algo más en la línea de Lidia Cirillo, que tiene que ver con la oposición al capitalismo liberal, porque a fin de cuentas quizás ese sea el problema que estoy exponiendo, si dije al comienzo que estas mujeres suelen tener una mayor vulnerabilidad al estrés, porque no se les ofrece un trabajo de digamos cuatro horas pero pagándoles un sueldo digno que cubra todas sus necesidades, sin embargo también entiendo que esto es precisamente uno de los motivos por los que hay tanto silencio porque es relativamente fácil romper las barreras arquitectónicas y comunicativas, ¿pero, y las psicológicas?,¿ y las que yo denomino estresoras? Es decir aquéllas barreras que por el alto nivel de estrés pueden suponer el desencandenante de una crisis o agudización de su proceso, esto se suele ver mucho en ciertos tipos de trabajos aunque también puede darse en relaciones de pareja o otros procesos vitales y, entonces, ¿cómo se rompen?

Es decir, esto pone en tela de juicio nuestro sistema económico, de organización, de convivencia, de valores incluso y eso molesta, sin embargo, ¿cuántas de nosotras preferiríamos llevar otro estilo de vida en el que no nos veamos abocados a este torbellino de exigencias?, al fin y al cabo creo que esto es lo que también debe proponer el feminismo otro modo de entender la vida, las relaciones, los valores porque entiendo yo que éste no está dando muy buenos resultados, aunque se nos quiera hacer ver que si, y especialmente las mujeres salimos peor paradas- por consiguiente las lesbianas también y sus posibles relaciones- pues estamos llevando la peor parte en el mundo laboral y seguimos teniendo una gran carga como cuidadoras, lo cual es también un factor a tener en cuenta en todo lo que estoy contando, es decir, en la mayor posibilidad de tener problemas de salud mental.

Si estas características de entender la vida de otro modo se dieran ganaríamos todas, éllas en autonomía, autoestima, independencia, y nosotras las veríamos como un modelo, como un paso más en la normalización de todo tipo de mujeres lesbianas y creceríamos en experiencias, en modos de ver la vida , de disfrutarla, etc., mientras esto no se dé yo quizás siga haciendo reflexiones y deseando que algún día lleguen a algún sitio porque si soy soñadora es en el sentido de que llegue ese día en el que no tenga que dar tanta información, en el que se me acepte y valore por lo que soy, en el que no me miren de un modo extraño al saber una de mis particularidades.



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