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¿Sigue teniendo significado el ocho de marzo?

Lunes 8 de marzo de 2004, por María José Moreno López y María José Sánchez Hernández

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Manifiesto de Ciudad de Mujeres con motivo del ocho de marzo de 2004


Cada año cuando llega esta fecha, es frecuente escuchar aquello de si tiene actualmente significado seguir conmemorando y seguir planteando reivindicaciones el ocho de marzo cuando ya las mujeres disfrutamos de los mismos derechos que los varones.

Esa afirmación es fruto de una mirada superficial y/o interesada sobre la realidad social de las mujeres. La de asociar igualdad formal o jurídica a igualdad real, igualdad de oportunidades y por otra parte, la de circunscribirla a las democracias occidentales, obviando que fuera de éstas, las mujeres ni tan siquiera disfrutan del mismo estatus jurídico que los varones.

Hace unas semanas vi un anuncio por TV en el que un joven pasaba por la Historia participando comprometidamente - pro y contra - todos los “ismos”, entiéndase sufragismo, capitalismo, pacifismo... y acababa en un concesionario de coches donde cabía suponer que abrazaba el último “ismo”: la revolución del consumismo.

Por una vez me alegré de que la publicidad sexista, cosa habitual en cuanto al silenciamiento de la mujer como protagonista en la esfera pública, se hubiera “olvidado” de incluirnos en esa carrera con tan pobre final.

Y, es que cada ocho de marzo encuentro a mujeres que han luchado junto a los hombres pero que siguen marchando porque aún tenemos “ismos” pendientes dentro y fuera de nuestros países, entiéndase, machismo, androcentrismo, terrorismo (de género), anacronismo, fundamentalismo, conformismo, o lo que es lo mismo........ feminismo, movimiento social, internacional y solidario que lucha por la igualdad de derechos y oportunidades entre mujeres y hombres.

Este año, declarado por Naciones Unidas Contra la esclavitud, tenemos otro “ismo” más, el abolicionismo de esa lacra en sus formas modernas, el tráfico de mujeres y la prostitución.

No quisiéramos dejar pasar la ocasión de visibilizar con este motivo a la española Isabel Oyarzábal, la embajadora de la República Española como se la conoce y que fue la primera mujer en formar parte de la Comisión Permanente contra la esclavitud en las Naciones Unidas en los años 30.

Sólo desearos que también en esta fecha disfrutéis del lado lúdico de la misma en el encuentro con otras mujeres y os convocamos al año próximo con la misma fuerza y empuje.


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