> Feminismos > Transfeminismos > Thomas Beaty, el estigma de la normatividad acomodada, el embarazo de un (...)Martes 14 de julio de 2009, por
La maternidad es un tema que ha sido abordado por la mitología, la religión, el arte, la literatura y la ciencia. De ella se han ocupado varias disciplinas en un sin número de investigaciones con diferentes enfoques: biológicos, psicológicos y sociales.
En el caso que nos ocupa la maternidad de un hombre transexual, Thomas Beatie que podríamos denominarla como “paternidad inversa gestada”, está conmoviendo conciencias y haciendo tambalear estructuras normalizadas de sectores sociales tan diversos que incluso desde los movimientos LGTB estadounidenses se ha criticado duramente.
La realidad de un hombre transexual que gesta una nueva vida por amor y decisión propia y en consentimiento con su pareja femenina crea controversia siempre y cuando el episodio sea observado desde patrones dicotómicos hombre mujer biológicos. El sentimiento de “maternidad” no está necesariamente ligado al género femenino biológico, la construcción de ese sentimiento es universal y puede darse con más frecuencia de la que imaginamos en varones biológicos y construidos socialmente como tales, muchos hombres quisieran ser los gestores de una nueva vida en sus entrañas.
No podemos hacer una crítica de la decisión de Thomas Beatie por su deseo íntimo de ser madre, no tenemos desde las posiciones que defendemos como colectivos LGTB el derecho de poner en tela de juicio su elección, qué podemos ofrecer ante esta situación, sino apoyo y consideración por la valentía de Thomas en elegir un camino diferente pero no erróneo, si defendemos las libertades en lo respectivo a la identidad de género y la orientación sexual y a ello le sumamos la tan novedosa diversidad familiar que defendemos con orgullo frente a posiciones tradicionalistas y conservadoras, quién realmente nos autoriza para realizar un ejercicio de crítica y amenaza sobre esta maravillosa diferenciación de la norma.
No podemos judgar y menos castigar esta decisión cuando enarbolamos la bandera de las libertades sexuales y genéricas, es la torpeza más denigrante a la que nos exponemos y que hace resentirse nuestros principios y convicciones existenciales como defensores de “lo diferente” frente a lo dogmáticamente establecido, frente a los sectores que desearían que volviéramos a las cárceles y psiquiátricos, que desea ver nuestra torpeza en asuntos como este para aprovecharlos en descalificar nuestro discurso liberador y progresista.
Desde una perspectiva católica se consagra la maternidad como una imagen purificada que es idolatrada y respetada por la tradición. De ahí, que la identificación de la maternidad con imagen especular y funcional de la mujer biológica determine en gran medida el concepto de sí misma y su valor social, especialmente en culturas machistas, heteropatriarcales y neohomopatriarcales como la nuestra, donde el contexto familiar y social generado desde posturas incluso progresistas sexuales, alientan esta situación con mensajes contradictorios que asocian la maternidad con el mero hecho del sentido biológico de la feminidad que la origina; lo cual desemboca en este caso de maternidad en un hombre transexual en un desmesurado contexto de alarma social al que no debemos alimentar desde nuestras posiciones contrarias a la opresión histórica que se ejerce sobre las personas transgénero.
Debemos enaltecer la decisión de Thomas Beatie y su pareja en pro del respeto que merece por la voluntariedad de su embarazo y la libertad íntima con la que se han enfrentado a la sociedad y su norma, con la decisión libre y autorizada por su conciencia de plantar cara a la diversidad de género que parece haberse estancado en patrones establecidos y cada vez más acomodados en una sociedad que engulle cuando no comprende y estigmatiza cuando siente miedo ante situaciones tan especiales y bonitas como esta.
Apoyamos y defendemos publicamente la determinación de este hombre, que aun sintiéndose como lo que es psicosocialmente, un varón, ha decidido cultivar su “maternidad” por encima de los valores tradicionales de la concepción de una nueva vida. Debemos condenar públicamente las presiones y amenazas de que son objeto Thomas y su esposa desde los medios de comunicación, sectores sociales y algunas asociaciones LGTB estadounidenses.