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"El instrumento mediante el que se expresa la
danza es también el instrumento mediante el que se vive la vida: el
cuerpo humano". |
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"Hace ya
mucho tiempo que decidí que mi lugar está en el centro y adelante. Ahí
es donde elegí estar y es ahí donde permanezco" , decía Martha
Graham con la firmeza que caracterizó su vida. Verdadera
revolucionaria de la danza de este siglo, su figura alcanzó la
categoría de mito y hasta fue comparada con Pablo Picasso por su
renovación permanente y el quiebre de las estructuras tradicionales.
Nacida en 1894 en Pennsylvania, sus padres tenían la esperanza de que
sus brillantes dotes para la literatura influyeran en su futura
decisión profesional. Pero las breves experiencias de teatro en el
colegio secundario la hicieron cambiar de rumbo. Cuando egresó del
prestigioso instituto de arte dramático Cumnock School, tenía veintiún
años, ninguna formación en la danza y la fuerte convicción de querer
ser bailarina.
A pesar de no contar con las aptitudes técnicas de sus compañeras,
poseía, sin embargo, una cualidad que la distinguía de las demás: su
extraordinario fervor. A los pocos años de haber pisado por primera
vez un estudio de danza ya había obtenido un papel como solista al que
se había entregado con ferocidad. "Haré este tipo de trabajo o
cualquier otro que desee hasta que el público me indique que debo
detenerme", fue la respuesta de la bailarina a las críticas recibidas
de sus maestros cuando decidió abrirse camino sola, en 1926.
Como maestra, Martha reclamaba la más absoluta entrega. Sin embargo,
los reclamos de Graham no se limitaban a cualidades técnicas: "Lo que
busco de un bailarín es su avidez, su voracidad por la vida....una
memoria de sangre, en el sentido de que pueda extraer de su vida más
de lo que realmente ha vivido. Tiene que haber voluntad por explorar
sentimientos desconocidos y atreverse a sentirlos. Esto puede parecer
aterrador pero hay que hacerlo porque no existe otra opción".
Danza y pensamiento
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En los
años '30, la danza moderna sufrió un verdadero cambio de rumbo. Al
igual que en otras corrientes artísticas - especialmente el teatro
-, el agitado clima político y social de la década influyó en el
movimiento de manera decisiva. Los nuevos coreógrafos mostraban un
gran compromiso social y un deseo de llevar la danza a una mayor
cantidad de público. A su vez, también crecía entre ellos un
fuerte desprecio hacia el ballet 'de establishment' y la liviandad
de sus argumentos, que sólo reproducían el romanticismo del siglo
XIX y estaban dirigidos a una élite .
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Martha
Graham no estuvo ajena a este movimiento. Influenciada por la
corriente filosófica existencialista - especialmente por su amigo Jean
Paul Sartre- y el socialismo, sus trabajos Heretic y Sketches for the
people eran estudios sobre la rebelión de masas . Además, apoyó a la
resistencia española en contra del alzamiento militar del general
Franco y al levantamiento obrero en Estados Unidos durante la
depresión del '30.
Pero en algo su trabajo fue realmente revolucionario: en su necesidad
de expresar la realidad americana y lograr un estilo que se
diferenciase del ballet europeo. En sus obras Frontier y Appalachian
Spring, la coreógrafa reflejaba -a través del argumento, los
movimientos y el vestuario- la vida cotidiana del pueblo
estadounidense.
En la década del ´50 Martha Graham ya era una de las bailarinas más
renombradas del mundo y la auténtica líder de la danza moderna. Su
producción coreográfica era enorme y sus temáticas se habían ampliado
hacia direcciones tan diversas como los rituales religiosos, la
mitología griega, la condición de la mujer, las tragedias poéticas y
la sátira. Además, tenían un halo de sexualidad y pasión, gracias al
gran amor que estaba viviendo con uno de sus bailarines.
La belleza del dolor
Si en el ballet clásico uno de los propósitos básicos era ocultar el
esfuerzo, ella lo hacía visible porque "es parte de la vida" . De esta
forma, todo el abanico de sentimientos quedaba representado: odio,
amargura o éxtasis eran transmitidos con un solo gesto.
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Este
estilo coreográfico le dio a sus obras una visión dura y angular,
con reminiscencias cubistas; como en su célebre obra Lamentation,
en la que la bailarina expresaba la angustia de una mujer,
envuelta en un largo tubo de tela elástica en el que sólo su cara
quedaba expuesta. Se dice que con su trabajo se ubica como una de
las grandes creadoras, "porque supo acrecentar el lenguaje del
espíritu a través del cuerpo humano. Ha revolucionado la
iluminación, el vestuario, la escenografía y la composición
musical". Su ballet "Tributo a la Paz" es célebre. Su "Carta al
Mundo" ha sido una de las más brillantes incursiones en la
danza-drama con texto hablado. |
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Su Compañía
fue nombrada "patrimonio nacional", un tesoro para la nación de los
Estados Unidos...
En 1968, a los setenta y cuatro años, Martha Graham dio su última
función como bailarina. Desde hacía ya mucho tiempo, la crítica y sus
propios compañeros la presionaban para que dejase el escenario. Pero
el costo de esta decisión fue muy grande: la coreógrafa cayó en un
colapso físico y moral durante varios años. Sin embargo, en 1973
Graham renació de sus cenizas: volvió a crear coreografías, a ponerse
al frente de su compañía y a acompañarla en las giras hasta su muerte,
a los noventa y siete años. "Nunca pienso en las cosas que hice; sólo
en las cosas que quiero hacer, en las que todavía no he hecho", decía
en su última entrevista, poco tiempo antes de morir .
Martha
Graham vivió hasta los 97 años, en pleno uso de sus facultades.
Falleció en 1991. |
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