Formó parte de la lista electoral de Izquierda
Republicana al Ayuntamiento de Valencia en las elecciones de febrero de
1936 y fue la primera mujer concejal que hubo en Valencia. Su labor, en
los difíciles momentos de la guerra civil, se centró en la asistencia
social a la infancia teniendo en cuenta, además de los valencianos, a los
muchos niños refugiados procedentes de otras zonas. Al terminar la guerra,
salió hacia el exilio. Pudo reunirse en Francia con su marido, Rafael
Supervía, y juntos partieron hacia Santo Domingo donde fue profesora de la
Escuela Normal y dirigió el "Instituto Escuela Ciudad Trujillo".
Se trasladó en 1945 a Washington donde fue profesora de
español en la Sidwell Friends School hasta 1978 y en la American
University de Washington entre 1978 y 1983. Presidenta durante varios años
de la American Association of Teachers of Spanish and Portuguese, ha
recibido numerosas distinciones, como el premio "Commencement" de la
Harvard University (1965) como una de las mejores maestras del país,
distinción no recibida hasta entonces por ninguna mujer española y el lazo
de Dama de Isabel la Católica en 1986.
En 1995 dona los libros reunidos junto a su marido
relacionados con la guerra y el exilio y nace así el Departamento del
exilio republicano valenciano en la Biblioteca Valenciana.